"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




9 de Octubre, 2006


No es un Pilar Almagro, peroooooooo...

Publicado en Fotitos. el 9 de Octubre, 2006, 14:39 por Lorena Aguado

Rumbée sin novedad por la veteada calle que yo me sé.

Todo sin novedad, de veras.

Y fondée hacia cosas así y fui pasado.

                                          César Vallejo, Trilce VII

-10-

Publicado en General el 9 de Octubre, 2006, 14:34 por bianka

     Quería que fuera todo 10. Perfecto. No le gustaba salirse de los bordes y los límites lo superaban. Alguna vez creyó que lo podía todo. Que había nacido para ser lo mejor. Pero no. Todo es ciclo en la vida. Con picos y valles, recesiones y expansiones. Solía reconocer que los picos no resultaban tan placenteros como las subidas. Esas si que eran satisfactorias. Un poco más para el triunfo, esa sensación de plenitud, de tenerlo todo para luego poder buscar más, más y mejor.
     Un día salió asustado del aula. Temblando de decepción. ¿Cómo, yo? Y si. Pasa. No creía en el fracaso, al menos no en el académico. Después conoció el amor, y se curó de espanto.
      Cruzó el Bv. lo más de prisa que pudo coordinar sus pasos. Tomo dirección a ningún lado y llegó a ella. Un beso, dos mimos, mil veces te quiero y algunos para siempre. Si, totalmente perfecto. Casi se olvidaba de ser humano. Todo era tan ilusorio, irreal. Le decía que no, y ella creía. La miraba con ojos de sorpresa cuando no lograba llamar más su  atención. Sabía como mentían. Desconocía si lo hacía para seguir con ella o con él. Se caía tan bien en esa época.
      Después murió. Que alivio culposo. Y si, son ciclos pensó, arriba, abajo, vivos, muertos. Lo de siempre. Y a empezar de nuevo, con otra mentira que lo llevara a la cima.

OMAR MAYA

Publicado en De Otros. el 9 de Octubre, 2006, 12:25 por MScalona

                                     Carta de lectores :

Sr. Director.

Me dirijo a Ud. para ver si a través de ese prestigioso diario, se  aclara mi confusión ante determinados sucesos. Grande ha sido mi perplejidad ante el hecho  de que una profesora con 37 años de carrera en la docencia (Señorita Degano), decide querellar al alumno que bochó  en reiterados exámenes.  El educando, al ver que su reclamo llegaba a  instancia judicial, cantó como una calandria... ¡ Y quiénes son los paladines que aparecieron para salvar los cánones educativos…! ¡Batman y Robin...!  Batman y Robin... ahora!

 El murciélago está en bati-llanta y su fiel ladero, luego de trasmutarse de Juan Manuel Serrano a Raúl Porchetto, le explica a través del éter a Rolando Hanglin las bondades del Ginseng de Corea y éste, ahí nomás , lo amenaza con cagarlo a trompadas ya que su coreanita se le fue vestida y con los U$S 25.000 que tenía ahorrados.

 Pero ahí no termina mi estupor, el Guasón asegura que volverá como Ramsés II y menos mal que palmó en su intento. Miro hacia la justicia con De(s)gano y sale  un Juez que estaba preso, que a su vez acusa al poder político de  hacer una maniobra en su contra. Desde el sillón presidencial, su ocupante dice que es el Pingüino (aunque para algunos es un loro enamorado, porque tiene un ojo para la concha de la lora), y  lo que es más terrible, que su sucesor será … una Pinguina,  cuando todos preferimos a Gatúbela.

Ante estos pronósticos, me preparo para los hechos venideros, entro al templo de Ciudad Gótica en Mitre al 1200,  donde entre górgolas y luces bolicheras me saca a bailar un Florencio de la V con bigotes y un escarbadientes en la boca (preguntarle si se la había cortado, era al pedo), mientras dos chicas se peleaban por la única mina libre, amenazándose con no darse bola en la besuqueada  frente al Allison que convocaba  Robin.

Por eso, Sr. Director, apelo a su sabiduría para evitar la hecatombe de esta nuestra querida ciudad y que me aconseje si me voy a vivir a Metrópolis, a Santa María de Onetti, le aviso al comisionado o llamo a mi mamá.

Suyo.    L.E. nº  3. 851.951

Omar  Maya, taller jueves, Licenciado en PARODIA,  1º candidato a Director de la Universidad Rosarina "ROBERTO FONATANARROSA".  Este txt obtuvo el 2º puesto en la compulsa del sábado y se hizo acreedor al libro de Ana M Shua, "Viajando se conoe gente".

El mio. (perdón por la largura!)

Publicado en General el 9 de Octubre, 2006, 11:57 por maripau.-

De Mentirita

Nunca la vio llorar pero de lejos la presentía de goma espuma. Para ella no había mejor defensa que un ataque y no quería que la quisieran para relleno de almohadones, ni de empanadas, ni de botiquines. A simple vista se empeñaba en revertir esa creencia, si él se inclinaba, ella vertiginosa daba vuelta todas las cosas comunes para ver qué caía de ellas y sin embargo, al alejarse regaba a lagrimones los cuatro plantines de albahaca que llevaba siempre en la cartera. Hasta que el agua salada comenzó a secar los brotes, entonces, con la extrañeza de llorar al mediodía, llenaba cacerolas en las que cocinaba fideos con manteca o ravioles de espinaca. Él tenía manos que conmovían los cabellos, era de los que se animaban a abrir caramelos en los teatros, pero que si lloraba, lo hacía entre paréntesis y jamás entre comillas, para disimular la frecuencia. 

Se habían visto por primera vez haciendo palomitas que arrojaban desde un edificio abandonado. A veces volaban, otras no llegaban ni a una vuelta a la manzana. Pero volviendo a las palomitas, éstas y el edificio eran de papel, con tijera zigzag tenía las puertas recortadas, las ventanas irregulares, los balcones forrados de papel glacé y para trepar, una escalera interminable encolada con boligoma.

La ciudad en la que vivían estaba cubierta de enredaderas. Crecían por todas partes. Trepaban los ladrillos, los troncos, los palos de la luz, se colgaba de los cables y regularmente había que ir desmochando los semáforos. Así inevitablemente todo en la ciudad estaba conectado por esa mata que apareció de la nada un día cualquiera que ya nadie recordaba. Por más alejadas que vivieran las personas era la misma planta la que pasaba por sus casas. Las ramas se atravesaban, embrollaban, se apasionaban y entre ellas había historias de las más increíbles. Los jardineros tenían tanto trabajo cómo los psicólogos, la gente se juntaban a tomar en los bares y en vez de decir que el mundo era un pañuelo, decían que era una nervadura. En primavera la ciudad era verde loro y en otoño, forrada de un esqueleto gigante extendido sobre los contornos.

Él era pintor de rutas. Prefería las líneas amarillas interrumpidas, esas que según decía, eran cómo puntos suspensivos. Ella que no sabía nada de signos ni de señales, atendía un negocio de objetos para regalo, vendía artículos que la gente disfrutaba aunque para nada le servían: motorcitos para relojes de arena, submarinos de esponja envueltos en papel celofán, corazones para marionetas. De las cajas para llenar, tenía las más lindas, declaraciones y promesas por escrito en variedad de letras, resortes que no saltaban, guantes sin espacio para dedos.

Entre todos los lanzadores de palomitas ellos se preferían. Se miraban, hacían volar sus animales sin plumas, los veían desaparecer juntos y volvían a mirarsemirarsemirarse. El silencio era como la trepadora del muro, estaba por todas partes. Una plastilina en la que se guardaban. Era también como jugar a las nubes, a veces puma, mariposa, cara de señor barbudo, un hueso y en verdad ninguna cosa pero repetida en perfecta afonía. Se escondían tan cerca que no podían encontrarse, por ejemplo si estaban entre los cuatro lados de una baldosa iban a mirarse haciendo una diagonal desde los vértices. De la normalidad sus caricias eran interrupciones, en forma de círculos para no saber si terminaban o si eran apenas comienzo. El resto del tiempo permanecían inversamente proporcionales sujetados a alguna dificultad,  él siempre de algo era ausencia y ella no desamparaba sus baldíos. El derecho a no pertenecerse fue de todo lo más tierno.

Llevaban arrojados varios vuelos aquella vez que se dijeron algo, las mismas palabras los dos: fue sin querer, si eso es lo que dijeron... Es que una de las aves había quedado atrapada en las ramas que pasaban por enfrente. Fue luego del incidente que cada uno pronunció las tres palabras iguales. Pero nunca supieron con certeza si estaban hablando de eso. Tampoco intentaron preguntarse.  Aquella tarde resultó más triste despedirse viendo a la palomita estacionada entre las hojas. Se fueron como siempre pero extrañando algo, yo no se qué, ni ellos sabían, se alejaron esperando lentamente que la inercia del abandono los deje estar. 

A los dos les costaba relacionarse con la filosofía de saber aceptar el minuto que viene y el que se va. Tampoco nunca sabían a donde abrirían los ojos, ocurría siempre desde alguna otra parte entre crónicas de puntería y médulas. Además, a los dos era conveniente jamás dejarlos ir enojados y por último coincidieron aquella tarde en una vereda común de canaletitas, pero eso voy a contarlo al final.

Un día entre todas las semanas, se olvidaron o se aburrieron, que es lo mismo. Él se fue a pintar caminos desde Mburucuyá hasta Chos Malal, ella estaba convencida que no quería ser de goma espuma si esa era toda su gracia, así que cerro su negocio y puso otro de artículos útiles, el más grande de la ciudad: vendía todo tipo de podadoras y regaderas y se enamoró del primer cliente que entró preguntando por semillas.

En una vereda con canaletitas mucho después se cruzaron. Verse fue raro y reconocerse, difícil tan lejos de aquellas alas. Ella hubiese querido advertirlo a tiempo para cruzar de lado o esconderse en su media naranja. Él que había pintado tantos caminos, sabía de su manía de torcer los recorridos pero descifraba mal aquellas fugas. Mientras, lejísimo un pedazo de hielo austral se derretía, otra gente caminaba por la misma vereda, sobre zapatos antigravitatorios, hablando de elefantes rosas, de que los pies toquen el piso, seguros de que ahí no pasaban más que autos.

 Nunca se sabe cómo saludar a las personas en movimiento. ¿Hola o chau? Es difícil coincidir, por lo general, uno dice una cosa y otro, dice otra, y se escucha un holachau o un chauhola y cada uno sigue en su movimiento habiendo querido poder decir lo mismo. No sé mucho más sobre esa tarde de las canaletitas, todo sigue como siempre, bandadas de pájaros de papel haciendo nidos en las enredaderas. 

El robo de los padres...

Publicado en General el 9 de Octubre, 2006, 8:21 por Mirta Guelman de los Javkin... y de los talleristas también

 Me conmovió la capacidad de sublimar de Dafne Timó. Quisiera compartir este que hice para mis pacientes...

El robo de los padres con modalidades semejantes a las “viudas negras”

(Publicado en Rosario 12  el 15-02-06)

Ayer, encontré por tercera vez, una frase escrita, en la puerta de un baño público, con palabras que conmovieron mis pensamientos. “Papá te extraño…” “Papá te amo…” o “papá por favor volvé …”. Reactivaron la angustia que me provocó un pequeño paciente, cuando dejó en mi escritorio, su pedido a Dios: “haz que mi papá me quiera por favor”.

Las “viudas negras”, son arañas seductoras, que aparentan ser pacíficas y atractivas, de hábitos nocturnos que tejen una red de la cual es difícil escapar. Al finalizar la relación “sexual”, ingieren a su pareja... No comprendo porqué los periodistas dedican tanto espacio, cuando aparece una “viuda negra” y despoja materialmente a su víctima, pero nunca se refieren, al saqueo afectivo, que padecen los niños, cuando sus padres son seducidos y robados.

Algún día comprenderemos que del apego a quienes funcionan como padres, nace el apego a la vida y la sociedad pacífica. Tal como ocurre con el ADN, la estructura de la transmisión amorosa,  necesita este vínculo “en doble hélice”. Cuanto más perdurable o resistente es a los ataques externos, más fácil llegará el niño a ser adulto entero. Lamentablemente, a las empresas “trans-nacionales”, no les conviene la integridad familiar ni la salud poblacional. Consume más el enfermo que el sano, el solo que el acompañado, el ignorante que el sabio, el desilusionado que el preñado de proyectos verdaderos.

Dante Alighieri, le hizo decir a Virgilio, que la felicidad depende de la “virtud”, por supuesto relativa a cada época y cultura, pero siempre ligada a la capacidad de sublimar y transformar los comportamientos compulsivos que instigan los instintos, en proyectos que alcancen a los seres queridos, no solo a sí mismo.

Por un momento de excitación o “calentura”, como suelen decir mis pacientes, se pierden muchos padres y madres…Me cuesta encontrar una respuesta cuerda a ciertas preguntas ¿Qué haremos en un mundo sin padres reales, apostados en las fronteras del “no puedo”, al “no quiero”?. Sin advertencias de peñascos gigantes y llanuras desérticas, sin murallas para tantos fantasmas, sin espejismos, para paliar la sed cotidiana, sin lactancia moral ni la mínima ternura que permita colorear la cotidianeidad?

Me siento impotente e incompetente, cuando leo las cifras invertidas, buscando los genes comandantes de respuestas emocionales o sofisticadas tecnologías para ubicar sus zonas anatómicas; sin reconocer que justamente el desarrollo del cerebro en la infancia depende, del latido cardíaco, nacido en la mirada, alimentada por la ternura cotidiana, en un contexto de libertades inteligentes.

Mirta Guelman de Javkin   

www.mirtaguelman.com.ar

 

El “after hour” o “after office”, un negocio que utiliza y promueve infidelidades

“El amor no es decisivo ni la fidelidad, me refiero a la fidelidad de todos los días, que no sirve más que para proteger la infidelidad. La fidelidad acrisolada, esa es la que vale. La fidelidad conquistada, no la impuesta por las convenciones. Ahora puedo demostrar mi valor, quiero demostrarlo y lo demostraré, ahora es mi momento. En “La adúltera” de  Theodor Fontane, escritor alemán (1819-1898)  (*)

 

(*)Theodor Fontane  Escritor Alemán nació el 30-12-1819 y desapareció corporalmente el 20 de septiembre de 1898

Sigmund Freud en su capítulo: “El malestar en la cultura”, cita la frase de Theodor Fontane “No se puede prescindir de las muletas”, refiriéndose a los recursos para alivianar los sufrimientos de la vida. Aclara Freud: “Hay tres especies de muletas: distracciones poderosas que nos hacen parecer pequeña nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas para reducirlas; narcóticos que nos tornan insensibles a ella.”

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-