"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Roberto Fontanarrosa...

Publicado en De Otros. el 9 de Septiembre, 2006, 16:36 por MScalona

Lo cierto, es que mi padre entró en la cocina llevando, tomado del codo, el andrajoso viejo

Macaroni, que mantenía su raído sombrero entre las manos en una actitud de prevención y defensa,

conmovedora. Papá nos lo presentó como si nosotros no lo conociéramos, nos dijo que había invitado

al pobre viejo a tomar una copa en celebración de la Navidad, que todos debíamos abrir nuestros

corazones en ocasiones como ésa, y luego llamó a mi madre para que se uniese al festejo.

 - No sé cómo agradecerles esto que ustedes hacen por mí- recuerdo que barbotó el viejo, emocionado

en tanto se sentaba en una silla que le alcanzaba uno de mis primos. –No estoy acostumbrado a esto.

Hace unos 25 años que paso mis Navidades solo.

Allí fue que Tío Artabán enjugó una  lágrima, pero mi padre se lo reprochó exigiendo que no debía haber 

penas y que aquella, era una fecha de júbilo. Tío Eremián se había apresurado a traer una botella de buen

vino y la cara del viejo resplandecía al olfatear el aroma que los panecillos nos hacían llegar desde el horno.

- Sólo puedo ofrecerles decir alguna poesía –nos dijo el viejo. –En agradecimiento. Yo soy  poeta.

- ¿Es usted poeta? – se interesó mi padre, sirviendo el vino. –Juro que no lo sabía.

- Soy poeta. Y de los buenos. De más joven solía ganarme la vida recitando. Los recitaba mientras

trabajaba en la cadena de montaje de las fábricas Backer & Spielvogel, donde tenía un buen sueldo.

- No sabía que fuese usted poeta –dijo mi madre- Parece usted, más bien, un mendigo.

- Es que las grandes ciudades ya no parecen necesitar de poetas, señora –sonrió tristemente el viejo.

–Y sin hesitar recitó, ante nuestro silencio y asombro, un corto poema bastante malo.

Es muy bueno –aplaudió mi madre. - ¿Puede saberse quién lo ha escrito?

- Yo. Lo he escrito yo mismo.

- Nunca hubiese imaginado que usted fuese un escritor. Parece usted, más bien un pordiosero.

Los mayores habían tomado varias copas de vino, y esto pareció animar al anciano.

- Me resisto a recitar poemas ajenos, señores –exclamó. –Prefiero mis viejas poesías. Cosas que han

salido de aquí… se señaló la calva cabeza- …y de aquí –se señaló el corazón.  –Mis primos habían

acudido atraídos por el jolgorio y ya éramos como veinte en la amplitud de la cocina.

- Les recitaré ahora –anunció el viejo- mi poema titulado Madre, dedicado a una mujer que perdí

cuando era un niño, una mujer que tuvo mucho que ver con el hecho de que esté yo, ahora, aquí, frente a

ustedes. A una mujer que… y no quiero prolongar vuestra curiosidad… fue quien me trajo al mundo.

 El viejo se puso de pie y, con las mejillas arreboladas por el alcohol, recitó durante tres cuartos de

 hora un insoportable y tedioso poema de su autoría. Apenas hubo terminado, empinó la copa que había

vuelto a llenarle el tío Eremián, se trepó en la silla y anunció a voz de cuello:

-¡Y ahora, mi estimado público, tendremos nueva oportunidad de conmovernos con las estrofas que nos

pertenecen del poema titulado Patria, y para el cual pido toda vuestra atención, ya que es algo largo y…

 Recuerdo, entonces, que mi padre algo achispado por el alcohol, se puso de pie, lo tomó de un brazo

y procuró convencerlo de que no recitase más.

- ¡Es que me avergüenza no tener otra cosa con que pagarle, señor Makinistián! –protestó el viejo.

- Nos damos por bien pagados con su presencia en nuestra casa –lo cortó mi padre, ya con cierta dureza

en la voz.     - Pues cantaré, entonces… insistió el viejo, procurando volver a treparse a la silla,  cosa que 

mi padre impidió con energía- …puedo entonar unos villancicos que harán las delicias de los niños…

- ¡No, señor Macaroni, ya ha pagado usted! Puede marcharse.

- O  bien, bailaré… Solía bailar bastante bien… el viejo trató de saltar sobre la mesa, puso uno de sus

embarrados zapatos sobre ella y aplastó parte del pastel de la tía Farah.

- ¡Oh. Santo Dios, me ha arruinado el pastel…! Gimió tía Farah.

- ¡Dile a ese sucio viejo que se marche de una vez! –Le gritó mi madre a papá.

- ¡Dirán que no sé agradecer un vaso de vino! –argumentó el viejo.- ¡Déjeme al menos recitar Patria!

 Fue ahí cuando mi padre sacudió al viejo y lo tiró contra la pared de la cocina. Creo que fue eso lo

que todos esperábamos. Nos lanzamos sobre él y juro que no recuerdo haberle propinado a alguien

una paliza como aquella. Luego abrimos la puerta y lo arrojamos por las escaleras, a la calle.

Cayó en el empedrado y a poco estuvo de pisarlo un tranvía. Hasta tío Eremián que, en definitiva, era

quien había propiciado, con sus triviales charlas, el acercamiento con el viejo, se río como pocas

veces lo hacía cuando vio aquello.       

- Viejo de mierda – dijo mi padre, antes de los villancicos cerrando el episodio. Y, al día siguiente

cuando un cohete lanzado por mi primo Baku incendió la habitación de la abuela, abrasándola adentro,

el suceso, nos produjo tal gozosa excitación que, por varios años, ni nos acordábamos de la tarde en

que vino a la casa el viejo Macaroni.

           

 Fragmento del cuento LA TARDE DEL VIEJO MACARONI,  del libro UNO NUNCA SABE,  Edic. De la Flor.    Fontanarrosa nació en Rosario (ARG) en 1945.-  Al leer este graciosímo relato uno no puede dejar de pensar que es el ANTI-CUENTO NAVIDEÑO de Dickens... y bueno, eso es jutsmanete LA PARODIA...  pero fíjense que en este mismo volúmen, está el cuento LA INICIACIÓN  (un debut sexual adolescente), que sorprende a los lectores de Fontanarrosa, acostumbrados al  humor, el entretenimiento, la aventura, etc... por su estilo más chejoviano, transparente, poético, fotográfico, melancólico y extremadamente lucido, pero como corresponde a ese código semántico, sin pretensiones ni artificios.-

  

  

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-