"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




4 de Septiembre, 2006


Maurice Blanchot... maestro de Barthes...

Publicado en De Otros. el 4 de Septiembre, 2006, 19:43 por MScalona


"Quien pretenda recordar

ha de entregarse al olvido;

a ese peligro que es el olvido absoluto

y a ese hermoso azar en el que se transforman

entonces, los recuerdos".


 

TRÍPTICO

Publicado en Poemitas. el 4 de Septiembre, 2006, 16:57 por tomasboasso

Mientras trato de dormir

surge la pregunta:

¿alguna vez podré volar?

cierro aún más los ojos

y los hundo

en mi almohadón de plumas.

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Mis remeras negras ocupan todos mis cajones

mis remeras negras desbordan

mis cajones están llenos

ya no quedan cajones

y necesito uno más.

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No es la muerte lo que quiero,

algo oscuro, sí,

pero con alas.
                                                  

la literatura y la vida...

Publicado en General el 4 de Septiembre, 2006, 15:58 por MScalona


EL GUARDIÁN       (*)

Es nuestra serie favorita.  La mía y la de él.  Un padre y su hijo; los dos han perdido la mujer de su vida; los dos abogados, bastante oscuros, divididos, una fisura. Nunca tienen desahogos los capítulos, pero lo que nos gusta es cómo se aman esos dos hombres, cómo resisten, como siguen viviendo con la ausencia y la bifurcada. El pibe se equivoca con la droga, el viejo se enamora de una puta, y nunca nada se resuelve rápido ni barato, ni mágicamente. Pero no importa ganar, la serie nos gusta por el equipo.  Un buen hincha de fútbol sabe de qué estoy hablando.  Chéjov sabía de qué hablaba.  Onetti.  Mansfield.

Hoy domingo es la primera vez que nos toca verla en un sanatorio. Es un capítulo donde yo hago el protagónico. Yo soy el guardián ahora. Ley de vida. Él puso la pelela, yo la chata; él puso el andador, yo lo cargo hasta el inodoro con el suero en ristre.  Controlo su transfusión como él tantas veces tuvo mi termómetro. El dolor se vuelve dulzura cuando hay espejo,  regreso, posta.

Podría quedarme todo el día viendo esa serie. Hay pocos instantes  sublimes como esa duermevela dolorida de un padre que cada vez que entreabre los ojos, sonríe.

(*)  Canal Hallmark, domingos, 13,45 hs. Repetición, martes 13 hs,  jueves, 18.45 hs

more SEMPRÚN...

Publicado en De Otros. el 4 de Septiembre, 2006, 14:37 por MScalona

 
El 14 de abril de 1945, nuestro día de liberación del campo de Buchenwald, para evitar el riesgo de epidemia, las autoridades militares norteamericanas habían decidido proceder al reagrupamiento de los cadáveres, a su identificación y a la sepultura en fosas comunes. Precisamente con el fin de poder llevar a cabo esta operación, aquél día andábamos Albert y yo, comisionados para hacer una última inspección en el sector del Campo Pequeño, con la esperanza, entre tantos cadáveres, de encontrar todavía algún sobreviviente.  En un momento de la recorrida, entre esos cuerpos contorsionados como personajes del Greco, duros como tablones pero con los ojos horrorosamente abiertos y fijos en esa melopea lúgubre, Albert dijo:  - ¿Has oído?
No se trataba de una pregunta en realidad, era imposible no oír. Oír aquella voz inhumana, aquel sollozo canturreado, aquel estertor curiosamente acompasado, aquella rapsodia del más allá.
Albert se puso lívido. Aguzó el oído tomándome del brazo con tanto fuerza que me hizo daño, frenético de repente:
-Yiddish -exclamó- Yiddish...
    Así pues la muerte hablaba Yidissh. A fin de cuentas que la muerte hablara Yiddish no tenía nada de sorprendente. Era una lengua que forzosamente tendría que haber aprendido esos últimos años, en el supuesto de que no la conociera desde siempre.
    Pero Albert me ha tomado del brazo y me aprieta con fuerza. Me arrastra de nuevo al interior del barracón. Damos unos pasos por el pasillo central, nos detenemos, aguzamos el oído, tratando de localizar el lugar de donde proviene la voz.
Albert respira entrecortadamente: - Es la oración de los muertos -dice en un susurro.
    Me encogo de hombros, claro que es un canto fúnebre, nadie espera que la muerte vaya a machacarnos con canciones divertidas o palabras de amor. Nos dejamos guiar por aquella oración de los muertos. A veces tenemos que esperar inmóviles, conteniendo la respiración. Parece haberse callado, pero luego vuelve a empezar, inagotable, la salmodia de la muerte, inmortal.
    De repente, al girar a un breve pasadizo lateral, tengo la impresión de que estamos más cerca del objeto, de la voz ronca, susurrada. Albert lo descubre y se precipita al camastro de donde sale el estertor canturreado. Dos minutos más tarde, hemos extraido de entre una pila de cadáveres al agonizante, y lo transportamos hasta la puerta del barracón, al sol de abril. Lo estiramos sobre un montón de harapos, pero el hombre ha mantenido sus ojos cerrados aunque no ha dejado de cantar, con esa voz ronca, apenas perceptible.
    Jamás había visto una figura humana que se pareciera tanto a la del Crucificado. No a la de un Cristo románico, severa pero serena, sino a la figura atormentada de los cristos góticos españoles. Por supuesto, el Cristo en la cruz no suele canturrear la oración de los muertos judíos, pero se trata de un detalle; nada habría que objetar, supongo, desde el punto de vista teológico, a que Cristo cantara el kaddish.
- Espérame aquí -dijo Alberto-, voy corriendo a buscar una camilla.

LA ESCRITURA o LA VIDA.   p. 42-44  edit Tusquets.

Reynaldo Arenas

Publicado en De Otros. el 4 de Septiembre, 2006, 12:32 por Lorena Aguado

T h e   P a r a d e   E n d s

Paseos por las calles que revientan,
pues las cañerías ya no dan más
por entre edificios que hay que esquivar,
pues se nos vienen encima,
por entre hoscos rostros que nos escrutan y sentencian,
por entre establecimientos cerrados,
mercados cerrados,
cines cerrados,
parques cerrados,
cafeterías cerradas.
Exhibiendo a veces carteles (justificaciones) ya polvorientos,
CERRADO POR REFORMAS,
CERRADO POR REPARACIÓN.
¿Qué tipo de reparación?
¿Cuándo termina dicha reparación, dicha reforma?
¿Cuándo, por lo menos,
empezará?
Cerrado...cerrado...cerrado...
todo cerrado...
Llego, abro los innumerables candados, subo corriendo la improvisada escalera.
Ahí está, ella, aguardándome.
La descubro, retiro la lona y contemplo sus polvorientas y frías dimensiones.
Le quito el polvo y vuelvo a pasarle la mano.
Con pequeñas palmadas limpio su lomo, su base, sus costados.
Me siento, desesperado, feliz, a su lado, frente a ella,
paso las manos por su teclado, y, rápidamente, todo se pone en marcha.
El ta ta, el tintineo, la música comienza, poco a poco, ya más rápido
ahora, a toda velocidad.
Paredes, árboles, calles,
catedrales, rostros y playas,
celdas, mini celdas,
grandes celdas,
noche estrellada, pies
desnudos, pinares, nubes,
centenares, miles,
un millón de cotorras
taburetes y una enredadera.
Todo acude, todo llega, todos vienen.
Los muros se ensanchan, el techo desaparece y, naturalmente, flotas,
flotas, flotas arrancado, arrastrado,
elevado,
llevado, transportado, eternizado,
salvado, en aras, y,
por esa minúscula y constante cadencia,
por esa música,
por ese ta ta incesante.

 Reynaldo Arenas es un escritor cubano nacido cerca de Holguín (Aguas Claras). Empezó a escribir a los 13 años, aunque la llegada de la Revolución, a la que se sumó como guerrillero, retrasó su vocación hasta 1963, cuando ingresó en la Biblioteca Nacional y redactó Celestino antes del alba. Conoció y entabló amistad con Piñera y Lezama Lima. Su libro El mundo alucinante fue prohibido por contrarrevolucionario., y a partir de ese momento y en adelante tuvo que esconder sus manuscritos. Otra vez el mar, que ocultó bajo tierra y en el tejado, fue hallado y destruido, pero lo rehizo tres veces. Se suicidó el 7 de diciembre de 1990.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-