"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




29 de Agosto, 2006


P E S S O A... El Libro del Desasosiego...

Publicado en General el 29 de Agosto, 2006, 20:08 por MScalona

El único viajero con alma verdadera que he conocido era un chico de la oficina

que había en otra firma en la que, en tiempos, estuve empleado. Este muchachito coleccionaba folletos de propaganda de ciudades, países y compañías de transportes; tenía mapas —unos arrancados de periódicos, otros que pedía aquí y allí—; tenía, recortadas de diarios y de revistas, ilustraciones de paisajes, grabados de costumbres exóticas, retratos de barcos y navíos. Iba a las agencias de turismo, en nombre de una oficina hipotética, o quizás en nombre de cualquier oficina existente, posiblemente la misma en que estaba, y pedía folletos sobre viajes a Italia, folletos de viajes a la India, folletos con las combinaciones entre Portugal y Australia.

No sólo era el mayor viajero, por ser el más verdadero, que he conocido: era

también una de las personas más felices que me ha sido dado encontrar. Me da pena no saber lo que ha sido de él o, en realidad, supongo solamente que debería darme pena; en realidad, no me da, pues hoy, cuando han pasado diez años, o más, sobre el breve tiempo en que le conocí, debe ser un hombre, estúpido, cumplidor de sus deberes, quizás casado, sustento social de alguien — muerto, en fin, en su misma vida. Hasta es posible que haya viajado con el cuerpo, él, que tan bien viajaba con el alma.

Me acuerdo de repente: él sabía exactamente por qué vías férreas se iba de

París a Bucarest, por qué vías férreas se recorría Inglaterra y, a través de las

pronunciaciones equivocadas de los nombres extraños, estaba la certeza aureolada de su grandeza de alma. Hoy, sí, debe existir como un muerto, pero tal vez un día, de viejo, se acuerde de que es no sólo mejor, sino más verdadero, soñar con Burdeos que desembarcar en Burdeos.

Aunque, tal vez todo esto tuviese otra explicación cualquiera, y él estuviese solamente imitando a alguien. O... Sí, pienso a veces, al considerar la diferencia hedionda entre la inteligencia de los niños y la estupidez de los adultos, si no será que somos acompañados durante la infancia por un espíritu guardián, que nos presta su propia inteligencia astral y que después, tal vez con pena, pero debido a una ley superior, nos abandona, como las madres animales a las crías ya crecidas, al pastizal que es nuestro destino.

 


Fernando Pessoa - Portugal, 1888-1935


este fragmento me lo envió LUIS BITETTI, 1º Miércoles, para que lo colgara. 

animal planet

Publicado en Poemitas. el 29 de Agosto, 2006, 20:01 por negrointenso

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Se derriten los hielos

muere, en el lodo

el pingüino emperador.

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Los integrantes de la manada

se turnan, para limpiar

la herida del jefe.

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¿Qué hace saltarines a los frijoles mexicanos?

Un gusanito

vive dentro.

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M a r i l y n... por Gonzalo Suárez...

Publicado en De Otros. el 29 de Agosto, 2006, 18:39 por MScalona

 Cuando se le alzaron las faldas a Marilyn, yo pasaba por allí y pude comprobar, lo juro, que la silla del director estaba vacía. Billy Wilder se mantenía astutamente agazapado bajo la rejilla del Metro para mejor y más impunemente escrutar, con sus ojillos libidinosos, los más recónditos entresijos de la actriz. Tamaño privilegio y tan adecuada perspectiva fueron las razones por las que decidí llegar, de mayor, a hacer cine. Lamentablemente para todos, hace ya muchos años que la tentación vive arriba.

                                                                                                                                        

GONZALO  SUÁREZ,  Oviedo, España, 1934, cineasta, escritor.

San Valentín

Publicado en General el 29 de Agosto, 2006, 16:08 por Lauisaia

 

En la esquina de calle Córdoba y Paraguay, Clara trataba en vano de recordar. Seguramente había sido un golpe, una caída. Ella lo suponía por el estado de su ropa. La falda traslucía sus piernas ahora doloridas. Las manchas de barro oscurecían la pulcra blancura del género. ¡También, con este tiempo!, pensó. Llovía torrencialmente desde hacía cinco días por lo que las veredas se habían convertido en zanjas. Un día cualquiera, la gente se hubiera vuelto del trabajo a la casa, pero era San Valentín y nadie quería encontrarse con su chico o chica con las manos vacías, aunque lo interesante no fuera el regalo sino el después.

Sentada en un banco de la plaza, Clara se dio cuenta que no sólo había olvidado su pasado inmediato. Recordaba rostros, recordaba nombres, pero no había nada, ninguna clave que le permitiera asociar unos con otros. A cada rostro podía corresponderle cualquier nombre, y al revés. Esto complicaba las cosas. Podía confundir al vecino del quinto con el marido, al hijo con el muchachito que reparte los diarios, a la compañera de trabajo vaya a saber con quién.

De pronto se acordó de un rostro de mujer gordita: No podía llamarse de otro modo… es como digo yo, a los hijos hay que elegirles el nombre una vez que les viste la cara… Y Clara comenzó el ejercicio. Fijaba un rostro y empezaban a desfilar los nombres. La primera selección era sencilla pero cuando ya había descartado a la mayoría y se quedaba con dos o tres para cada rostro no podía precisar definiciones. Entendió que el método no iba a servirle y comenzó a mirar a su alrededor. Ahora era al revés. Desfilaban rostros y ella trataba de ubicar un nombre. Pero pasaba igual. Encontraba siempre tres o cuatro rostros a los que les hubiera ido perfectamente el mismo nombre.

Se puso de pie y empezó a caminar. El sol se escondía y en el departamento alguien la esperaba para festejar San Valentín.

Ya había recorrido unas cuantas cuadras cuando advirtió que un auto disminuía la marcha y bajaba la ventanilla al tiempo que la invitaba a subir.

Pudo reconocer el rostro pero seguía sin conseguir precisar los nombres. Por primera vez en toda la tarde sintió que no importaba. El nudo en la garganta y las cosquillas recorriéndole el cuerpo descartaban cualquier duda.

Ni bien subió al auto lo besó en los labios. Él pasó la mano por su espalda y Clara adivinó que en ese roce, cada lunar suyo, cada pliegue había sido palpado. El coche reanudó la marcha hacia la autopista que pronto los alejaría del ruido. En el departamento alguien seguía esperándola para festejar San Valentín.

feliz dia

Publicado en General el 29 de Agosto, 2006, 15:48 por Lorena Aguado

todos los abogados, abogaditos y abogaduchos del taller, que son muchos. Empezando por el profe.

feliz día doctoressssssssssssssss!!!!!

miren qué cosssssita

Publicado en General el 29 de Agosto, 2006, 12:04 por Lorena Aguado

Las mujeres no debemos sustraernos de los acontecimientos deportivos, menos de un mundial, menos de de un mundial de básquet, menos de un mundial de básquet donde hay unos ejemplares como los de abajo...

Miren...

no es lindo?

hoy cumple 24 añitos... Se llama Carlos... Delfino es el apellido... seguro que le dicen Carlitos...

Y ya que pasamos a semifinales no? digo... debe estar re cansado... pobreciiito...

Miren como señaaaaaaaaaaaala, debe estar diciendo "vos!!! vos sos la chica que me gusta"

Bueno... esto es para compartir una foto linda... ya que estamos...

H o u e l l e b e c q

Publicado en De Otros. el 29 de Agosto, 2006, 0:38 por MScalona

Daniel24, 10

 

Ya hace unas cuantas semanas que Vicent27 intenta establecer contacto. Mis relaciones con Vincent26 sólo fueron ocasionales; no me informó de que se acercaba su fallecimiento, ni de su paso al estado intermedio. Entre neohumanos, las fases intemedias suelen ser breves. Cada cual puede cambiar como le venga en gana dirección numérica y volverse indetectable; por mi parte, he hecho tan pocos contactos que nunca lo he creído necesario. A veces paso semanas enteras sin conectarme, cosa que exaspera a Marie22, mi más asidua interlocutora. Como ya admitía Smith, un haz convergente de fracasos en el transcurso de los procesos cognitivos desencadena la separación sujeto-objeto. Nagel observa que ocurre lo mismo con la separación entre sujetos (con la diferencia de que en este caso el fracaso no es empírico, sino afectivo). El sujeto se constituye en y mediante el fracaso, y la transición de los humanos a los neohumanos, con la consiguiente desaparición de cualquier contacto físico, no modificó en absoluto este hecho empírico esencial. Como los humanos, no hemos conseguido librarnos de la condición de individuo ni del sordo desamparo que lo acompaña; pero, al contrario que ellos, sabemos que esta condición sólo se debe a un fracaso perceptivo, el otro nombre de la nada, la ausencia de la Palabra. Imbuidos de muerte y modelados por ella, ya no tenemos fuerzas para adentrarnos en la Presencia. Puede que para algunos seres humanos la soledad tuviera el alegre sentido de evadirse del grupo; pero entonces esos solitarios abandonaban lo que originalmente les era propio para descubrir otras leyes, otro grupo. Ahora que ya no queda grupo alguno, que todas las tribus se han dispersado, nos sabemos aislados pero semejantes, y se nos han quitado las ganas de unirnos.

 

 Durante tres días consecutivos, Marie22 no me envío ningún mensaje; eso era poco corriente. Tras dudar un poco, le transmití una secuencia rodante que llevaba a la cámara de vigilancia de la unidad de Proyecciones XXI, 13; me constestó de inmediato, con el siguiente mensaje:

 

Bajo el sol del pájaro muerto

Se extiende sin límite la arena;

No hay una muerte serena:

Enséñame parte de tu cuerpo.            

 

4262164, 51026, 21113247, 6323235. En la dirección indicada no había nada, ni siquiera un mensaje de error; sólo una pantalla completamente en blanco. Así que ella quería pasar al modo no rodante. Dudé, mientras en la pantalla vacía se formaba el siguiente mensaje: “Como seguramente habrás adivinado, soy una intermedia”. Las letras se borraron, apareció un  nuevo mensaje: “Voy a morir mañana”.

            Con un suspiro, conecté el dispositivo de vídeo e hice zoom sobre mi cuerpo desnudo. “Más abajo, por favor”, escribió ella. Yo le propuse que pasáramos a modo vocal. Al cabo de un momento, me contestó: “Soy una vieja intermedia que se acerca a su fin; no sé si mi voz será muy agradable. Pero bueno, si lo prefieres…”. Comprendí que ella no iba a enseñarme ninguna parte de su anatomía; en el estado intermedio, el deterioro suele ser muy brusco.

Pues sí, su voz era casi completamente sintética; aunque quedaban algunas entonaciones neohumanas, sobre todo en las vocales: extraños deslizamientos hacia la dulzura. Yo hice una lenta panorámica hasta mi vientre. “Más abajo todavía…”, dijo ella con una voz casi inaudible. “Enséñame tu sexo, por favor.” Obedecí; masturbé mi miembro viril siguiendo las reglas que nos había enseñado la Hermana Suprema; algunas intermedias, hacia el final de sus días, sienten nostalgia del miembro viril, y les gusta contemplarlo durante sus últimos minutos de vida real; parece que Marie22 se contaba entre ellas; en realidad no me sorprendía, teniendo en cuenta los mensajes que habíamos intercambiado en el pasado.

Durante tres minutos no ocurrió nada; luego recibí un último mensaje (ella había vuelto a pasar a modo vocal): “Gracias, Daniel. Ahora voy a desconectarme, a poner orden en las últimas páginas de mi comentario y a prepararme para el final. En unos cuántos días, Marie23 se instalará entres estas paredes. Yo les dejaré tu dirección IP, y una invitación para que siga en contacto. Han ocurrido cosas por medio de nuestras encarnaciones parciales, en el período consecutivo a la Segunda Reducción; ocurrirán más cosas por medio de nuestras encarnaciones futuras. Nuestra separación no es un adiós; lo presiento”.     

 

 

La posibilidad de una isla     p. 127-129.                 Michel Houellebecq       

Pavese...

Publicado en De Otros. el 29 de Agosto, 2006, 0:26 por MScalona

El Diablo en Las Colinas                              Ed. Sudamericana  pag.  1

 

I

 

Éramos muy jóvenes. Creo que ese año no dormía nunca. Pero tenía un amigo que dormía aún menos que yo, y ciertas mañanas se le veía ya paseando delante de la Estación a la hora que llegan y salen los primeros trenes. Lo habíamos dejado ya entrada la noche, en el portal; Pieretto había dado otra vuelta y visto amanecer, desde luego y tomando café. Ahora estudiaba las caras somnolientas de barrenderos y ciclistas. Tampoco él recordaba las charlas de la noche: al quedarse despierto, las había digerido, y decía tan tranquilo:

- Se hace tarde. Me voy a la cama.

Algunos de los otros, que nos venía a la zaga, no entendía qué hacíamos a ciertas horas, acabado el cine, acabados los bodegones, las charlas y sin dinero. Se sentaba con nosotros tres en los bancos, nos escuchaba rezongar o morirnos de risa, se encandilaba con la idea de ir a despertar a una chicas o de esperar la aurora en las colinas, y luego, ante un cambio nuestro de humor vacilaba y encontraba el valor para volver a su casa. Al día siguiente nos preguntaba:

- ¿Qué hicieron después?

No era fácil contestarle. Habíamos escuchado a un borracho, mirado pegar carteles, dado una vuelta por los Mercados, visto pasar ovejas por las avenidas. Pero Pieretto siempre inventaba algo y decía:

- Hemos conocido a una mujer.

El otro no se lo creía pero se quedaba cortado.

- Hace falta perseverar –decía Pieretto-. Pasas y vuelves a pasar bajo el balcón. Toda la noche: ella lo sabe, se da cuenta. No hay necesidad de conocerla, se siente en la sangre. Llega el momento en que ya no puede más, salta de la cama, y te abre de par en par los postigos. Entonces, tú apoyas la escalera y …             

 

 

Cesare Pavese.  Italia, 1908-1950

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-