"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Fabián Trovatto

Publicado en De Otros. el 24 de Agosto, 2006, 13:12 por MScalona

           El Gol de Maxi

    Los mundiales siempre terminan marcando a la gente.   No pueden olvidarse de ellos, por el contrario, hacen recordar el estado de las almas por esos días.  Dicen que el del 86, el padre estaba tan enamorado que hasta el fútbol era un estado relativo ante lo absoluto que generaba esa mujer.    En la final con Alemania, después del último suspiro del árbitro, se puso el pantalón a cuadros azules y rojos que le había prestado su amigo Alejandro, lo combinó con un pullover violeta cuello redondo y sus interminables botitas de gamuza oscuras y salió a buscarla sin saber que era lo más importante de ese día: el verla o haber salido campeón del mundo. ¡Qué mundial ese!  Rulos castaños, botas marrones altas. Y esos ojos verdes.

    Habían pasado 20 años.    Jugaban Argentina y México por los octavos de final de la Copa.    En Rosario, a miles de kilómetros del estadio, hacía, no frío pero estaba destemplado, ciertamente. Había llovido mucho a la mañana; las calles estaban húmedas todavía.  El padre había preparado todo para que sus invitados sufrieran lo menos posible.

    Sobre la mesa, estaban paradas tácticamente las tasas y copas, que tiraban sus gambetas endemoniadas entre el café humeante, los saquitos de té, las gaseosas y la tarta de manzana con canela.   Los primeros en llegar fueron Fernando y José. Luego el Pollo Rossi, y antes de que el árbitro del partido comenzara su solo de silbato, arribaron Alejandro y Richard.   Una reunión cosmopolita, de psicólogos, abogados y un cobrador de impuestos, algunos conversos tenistas que no podían dejar de amar la redonda, en cambio otros pasionales y exotéricos hinchas ultra cabaleros y de memoria prodigiosa que recordaban formaciones pasadas imposibles de verificar en su veracidad y, por supuesto, amigos, a veces, y enemigos, otras tantas, de la cargada de los lunes.

    Entre sentados, parados e inquietos, se encontraba Lucas, alto, con carita de felicidad, paletones de carne recién salidos y separados, enfundado con la 19 de Argentina, diciéndole a todos que Mezzi tenía que jugar porque se había cansado de hacer goles en su playstation.    Vino el gol de México y la primer frustración.    Gritó -fue off side, papá!-, sin saber mucho de que se trata la posición adelantada pero conocedor de que cuando la cobran, los goles no valen.

    Enseguida, el gol de Crespo con su papá haciéndole upa y luego el entretiempo.     Quince minutos de liberación total.  Mostró sus guantes de arquero y les explicó a todos que eran de la misma marca que los que usaba el Pato Abbondanzieri. Pegó las figuritas del mundial con el Pollo Rossi y se animó a patear algunos tiros libres con Richard.

    Y otra vez el partido. Los sentados, los parados, los inquietos.  Sus facetas de pesimistas, optimistas, bromistas, contestatarios, técnicos de ocasión y entre todos ellos, ese chiquitito seductor, imaginativo, del ritual a la noche antes de dormir: beso, abrazo y el te quiero mucho del padre.

Y vino el gol de Messii, de su Messi, él de la playstation, que era el mismo que estaba jugando y Dios mío cómo hacerle entender que no valía; que el juez de línea se había equivocado al levantar la bandera porque Tevez había picado de atrás cuando Riquelme le puso la pelota. Y otra vez, y ya van cuentas veces ¿qué es la posición adelantada papá?

    - Pará un poco hijo, por favor, después te explico, miremos el partido tranquilo, dijo el padre, tratando de imponer un argumento de autoridad por sobre cualquier otra técnica persuasiva que descendiera del linaje de la psicología o del vil mercado de consumo.

    Hasta que llegó el gol de Maxi.     Centro de izquierda a derecha de Sorín, para Maxi que acomodó con el pecho para calzarla de bolea con la zurda.  Golazo.  El padre lo gritó hasta marearse; buscó en el festejo; no hizo falta, Lucas estaba ahí, frente a él con las manitos extendidas y su sonrisa de pícaro ángel. Se estrecharon en un fuerte abrazo; el padre nunca había imaginado lo fuerte que podía hacerlo su hijo; inmenso, sostenido, único.

    El partido siguió, pero ya no importó, el padre quedó abstraído atesorándolo, cuidando de no olvidar detalle, de recordar por completo ese apretón de inmenso cariño que le había revelado la máxima enseñanza que un padre pueda saber.

                                                 Fabián Trovatto.  Abogado (39) Taller Miércoles -1º-

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-