"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




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Publicado en De Otros. el 21 de Agosto, 2006, 19:16 por MScalona

La 1º CONSIGNA del TALLER  (todos la conocen) es producir

un texto en lenguaje comunicacional-expresivo y otro literario

sobre la habitación donde hacemos el taller.

COMUNICACIONAL

“Aaababa alquiler” 

Aaababa. Habitación 3x5 mtrs. céntrica, 1° piso escalera s/ gastos centrales, doble circulación, orientación sur, categoría, amoblada, apta estudio, consultorio. Talleres de arte infantil, luchadoras de lodo que no estén buenas, y peluquerías caninas abstenerse. TV, equipo de audio, video, 4 sofás, mesa ratona, biblioteca, sillas y vajilla opcionales, baño y cocina compartidos. ¡Llame ya!


L I T E R A R I O

 


Los que Fuman, los que Mascan

Pienso. Pienso mucho porque nací sorda, muda y condenada. Me dibujaron con pelos en las orejas y una boca sin encías: nunca comí, aunque nadie me convidó.

 

Descubrí mi identidad desde la parálisis, con la ñata contra el vidrio, leyendo los labios de esos tipos lánguidos, verborrágicos y poco bronceados que entran en esta habitación, mi única perspectiva. Parados frente a mí, por unos segundos gesticulan y después, infieles, se distraen con una botellita que se ve hacia la derecha descolorida y traslúcida, la nada sin pasado tan precaria y brutal como yo.

 

“E... O... U...  I... O...”. Tardé en descifrar la repetición cara pálida, las palabras que emite la gente al verme. “Un cuadro”, “una reproducción”, bestias, así me definen, pedantes, como si ellos fueran producto de otra cosa, como si al coger copiasen a Dios y engendrasen algo original.

 

Me veo como una mujer acostada a la que ningún caballero tuvo la amabilidad de tenderle una mano para reincorporarse, o la sutileza social de bajarla de los clavos que la cuelgan y perforan. Por el contrario, en vez de comunicarse y vivir la adrenalina de las tres dimensiones los hombres se las amputan, velando por mi cuerpo para que no sobrepase los límites de la madera.

 

Inútiles, vienen de lejos ¿para qué? Se desploman en un sillón, patean la mesita ratona en puro anonimato de equipo, conocen baño ajeno y ensucian pocillos. Después escuchan a un señor que oficia de gurú; él es el que enciende y el que apaga la luz, y la tele y el equipo de música y el DVD ¿y la mente?. Hete aquí un pacto con la E.P.E., por algún conocido, seguro. Desconfío del líder, habla de gente y no de cosas. “Autores” les dice, para mí que es re chismoso.

 

Pero la eclosión del aquelarre la protagonizan los fieles y no el capo-mafia. Se produce en “el intermedio”, nombre dado al estrangulamiento que intercala las horas de culto. Los que Fuman contra los que Mascan.

 

Dos bandos, dos cosmovisiones, dos mangas de miserables. Unos, atascados en la puerta, huyen de la habitación para fumar en la terraza. Rechazan los ambientes cerrados, piensan que en el humo viven las ideas y les encanta controlar el aire aunque parezca lo contrario  - odian los techos y aman la luz de las estrellas -, les gusta volar. Rechazan los cimientos cuando creen que los empantanan y son fácilmente encandilables por la falsa luz de la luna, reflejo hipnótico de un sol esquivo, ausente, y tal vez imaginario. Adoran jugar con fuego e intoxicarse en sus cenizas ahogándose en sarcasmos y chistes negros sobre la Muerte.

 

Mientras tanto, con su apariencia inofensiva, silenciosa y abstemia, atacan ellos, los otros, los que Mascan.

Avanzan sobre cada espacio de la habitación, cartografían, palpan, extienden su dominio regidos por El Hambre de las Nueve, deidad masificadora que venera lo que ataca: la torre de Babel de alfajores Royal, templo chocolatoso de la endorfina.

 

Viscerales como chitas en plena sequía, los okupas merodean la fuente de glucemia con desinterés simulado. Una danza circular completa la coreografía voraz de la descarga: cada dos pasos los asistentes miran un objeto cualquiera del entorno, un lomo de libro, una astilla del piso, una pila de música, un catálogo de Hooper, la bufanda despeluchada del compañero. Desahogan energía rapaz en una estrategia bipolar de avistaje y cobardía. Cada uno zafa de ser el primero en sacar un alfajor, de hacer el ridículo al desmoronar el castillo de harina y huevo, promesa de masticación.

 

La horda se sentirá feliz al destruir con los dientes y arrancar con los nervios. En cada ataque de los que Mascan me alivia no ser de carne y hueso. O de dulce de leche.

Celeste Galiano

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-