"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Michel Houellebecq -2-

Publicado en General el 9 de Agosto, 2006, 18:04 por MScalona

 

La Posibilidad de una Isla – p- 56-7

Ed. Alfaguara

 

 

Daniel-24,4

 

 

Este pasaje de la narración de Daniel1 es, para nosotros, uno de los más difíciles de entender. Las cintas de vídeo a las que hace alusión se han transcrito y adjuntado a su relato de vida. A veces he consultado esos documentos. Al haber sido creado genéticamente a partir de Daniel1 tengo, por supuesto, los mismos rasgos, la misma cara; incluso la mayoría de nuestros gestos se parecen (aunque los míos, por vivir en un entorno no social, son por fuerza más limitados); pero me resulta imposible imitar esa súbita distorsión expresiva, acompañada de cloqueos característicos, que él llamaba risa; incluso me resulta imposible imaginar el mecanismo.

Las notas de mis predecesores, de Daniel2 a Daniel23, denotan, en líneas generales, la misma incomprensión. Daniel2 y Daniel3 dicen ser todavía capaces de reproducir el fenómeno bajo la influencia de ciertos licores; pero para Daniel4 ya se trata de una realidad inaccesible. Ha habido muchos trabajos sobre la desaparición de la risa en los neohumanos; todos están de acuerdo en reconocer que fue rápida.

 

Se ha observado una evolución semejante, aunque más lenta, en lo tocante a las lágrimas, otro rasgo característico de la especie humana. Daniel9 señala haber llorado en una ocasión muy concreta (la muerte accidental de su perro Fox, electrocutado en la barrera de protección); a partir de Daniel10, no se vuelve a mencionar el tema. Del mismo modo que Daniel1 considera, con justicia, que la risa es sintomática de la crueldad humana, en esta especie las lágrimas parecen asociadas a la compasión. “Nunca lloramos sólo por nosotros mismos”, escribe en alguna parte un ser humano anónimo. Es obvio que estos dos sentimientos, la crueldad y la compasión, ya no tienen mucho sentido en las condiciones de soledad absoluta en las que se desarrollan nuestras vidas. Algunos de mis predecesores, como Daniel13, manifiestan en su comentario una extraña nostalgia de esta doble pérdida; luego esa nostalgia desaparece para dejar paso a una curiosidad cada vez más ocasional. En la actualidad, como atestiguan todos mis contactos en la red, podemos considerarla prácticamente extinta.

   

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-