"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Palabras sartén

Publicado en Cuentos el 8 de Agosto, 2006, 23:42 por - Alvaro -

         Nilda, como no recordarla. Su voz aguda franqueando paredes y puertas, preguntando si ya podía limpiar la habitación, si el baño estaba desocupado. Nilda barriendo la entrada, secando el patio, haciendo la comida.

         Hablaba poco, nada. Mi timidez debe de haberla animado a contarme su historia. Dijo haber estudiado derecho por algunos años, filosofía durante otros. Dijo haber enseñado en varias escuelas. Hasta los confines de mi adolescencia creí en cada palabra suya.

         Era una mujer fascinante, a cada problema le encontraba una solución práctica y un sentido trascendente que solo a pocos comunicaba. Cada vez que algo me dolía o molestaba, aparecía su lado más estoico; entonces, aprovechaba el primer silencio para decirme “Vívere est militare”[1]. Cuando acomodaba la ropa, o mientras ponía la mesa,  me hablaba de un cosmos ordenado, de una inteligencia suprema directora del mundo. Yo la escuchaba atentamente.

         Su aspecto, sus gestos, tan previsibles y naturales, no se condecían con ciertas extravagancias de su personalidad. Una noche confesó haber descubierto el aleph dentro de un armario del baño; otra, haber dado un salto temporal de un sábado a un lunes. Más divertida era su teoría acerca de la disponibilidad de la ropa interior, o de la irrealidad de la mugre.

         Con el paso de los años, a medida que fui perdiendo inocencia, pude advertir ciertos errores groseros en sus discursos. A menudo confundía autores, fechas; hablaba del superhombre kantiano, de Descartes y su duda “hiperbólida”. Ya era todo un universitario cuando fui hasta el cuarto de planchado, y con la confianza que dan los años, la encare para hacerle una pregunta poco simpática:

         “¿Como una mujer tan culta puede conformarse con  un trabajo de mucama?”

         Me miro a los ojos, seriamente al principio; luego giró con alguna dificultad ocultando una sonrisa, que, para mí, fue un sollozo.



[1] “Vivir es luchar”

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-