"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




"Las culpas propiamente ajenas"

Publicado en General el 3 de Julio, 2006, 16:37 por Eugenio

   Inspiró profundamente y suspiró con ilusión, ya faltaba poco para volver a casa, solo unos segundos, contempló el reloj en la pantalla de su ordenador y la ansiedad lo invadió, apoyó su mano derecha sobre la mesa y traqueteó sus dedos de menor a mayor, do, re, mi, fa, sol; sol, fa, mi, re, do.

    Marcos Estevez sólo quería irse de allí para retomar su excitante vida, aunque algunos decían que él era un solitario y que la vida en soledad nada de intrigante podía tener. Él sostenía (para sus adentros), que mientras tuviera su pequeño patio con sus narcisos y claveles jamás se sentiría solo. Y si realmente estaba solo, la culpa era de los otros, no de él.

     Dos minutos habían transcurrido desde la última vez que se había fijado en el reloj, volvió a ojearlo, y otra vez la mano sobre la mesa, do, re, mi, fa, sol; sol, fa, mi, re, do.

     Ya era hora de marcharse de allí e ir a venerar a sus adoradas flores, no había tiempo que perder, ni siquiera se tomó la molestia de apagar su estación de trabajo, amontonó unos papeles a la derecha de su escritorio para simular orden, guardó en su bolsillo una bolsa con semillas de tulipán traídas por encargo desde Holanda; pronto se convertirían en su nueva obsesión.

      Caminó hacia la salida de la empresa, se detuvo un minuto para ir al baño, tenía que asearse, su trabajo le daba asco y no quería acariciar sus flores con las manos sucias. Se lavó las manos frotándose el jabón fuertemente hasta hacer abundante espuma, luego de enjuagarlas se lavó la cara, acto seguido se miró al espejo. Éste le devolvía una imagen de alguien pálido, inerte, las luces blancas acentuaban su acritud y su pelo grisáceo brillaba menos que nunca:

-           Estevez, querido, estás mejor que nunca.- pensó.

   Entonces salió del baño mas fresco y con ímpetu adolescente se dirigió a la salida ya sin escalas planificadas. Pero justo allí se cruzó con el señor Cazuz, su jefe, eso no podía ser bueno:

-         Hasta mañanaaaa...

-         Pssst! Estevez! No se me escape tan rápido. Venga para acá.

-         ¿Pasa algo señor Cazuz? -preguntó Estevez haciéndose el distraído.

-         Me alegro que me lo pregunte Estevez, pasa que vinieron de la AFIP a solicitarnos documentación de un par de clientes. La puse a Ramírez y quiero que usted la ayude.

-         Pero... yo ya me estaba yendo, tengo un compromiso impostergable.

-         ¿Qué tiene que hacer que sea más importante que su trabajo?- dijo Cazuz en tono inquisidor.

-         Tengo que encontrarme con mis hijas, señor.

    Cazuz miró a su empleado en forma escrutadora, se dio cuenta de que realmente no sabía nada de la vida privada de su empleado, lo único que sabía es que era un pusilánime, con eso le bastaba:

  -Bueno, lo lamento Estevez, se va a tener que quedar, avísele a su señora que surgió un problema en el trabajo y no va a poder ver a sus nenas.

-         No le va a gustar nada.

-         Quédese tranquilo que no es su culpa, la culpa es del Estado.

-         Una cosita mas, señor Cazuz..¿Quién es Ramírez?

-         Pasillo 2, box 8.- dijo el jefe mientras enfilaba hacia la puerta de salida.

     Estevez fue hacia el box de Ramírez masticando bronca, recién escapaba del box propio y ahora tenía que ir a uno ajeno. Seguro que ese Ramírez ni siquiera tenía un helecho.

      Horas después, Estevez  fue liberado de sus tareas para poder ir a ver a sus "hijas".

       Subió a su auto, lo encendió y condujo presuroso hacia su oasis, tomó el camino de siempre, mientras manejaba esbozó una sonrisa al recordar el nombre de Ramírez... Florencia... Le causaba  gracia eso, aunque no entendía del todo el porqué.

        Un semáforo en rojo lo obligó a esperar unos momentos más para encontrarse con sus "hijas". Mientras esperaba se acercó a su auto un muchacho de unos 14 años aproximadamente con un limpiaparabrisas en su mano derecha:

-         ¿Se lo limpio, jefe? -preguntó el chico.

-         Bueno, pero mirá que no tengo monedas.

-         No importa, para la próxima.

               Conmovido por la entrega desinteresada del muchacho, Estevez decidió darle algo mucho más preciado que un puñado de monedas. Extendió su mano derecha hacia su bolsillo, tomó una pequeña bolsa de papel madera y se la entregó al muchacho diciendo:

-         Tomá pibe.

-         ¿Y esto... qué es?

-         Esa es una bolsa con semillas, sabés... Son de tulipanes, de Holanda.

-         ¿Pero para qué mierda me sirve esto? Viejo trolo -dijo el muchacho mientras revoleaba la bolsa  hacia el piso.

                   Estupefacto, Estévez miró la luz del semáforo, seguía en rojo. En silencio, comenzó a contar hacia atrás;10,9,8,7,6... apoyó su mano derecha contra el tablero y traqueteó sus dedos de menor a mayor, do, re, mi, fa, sol; sol, fa, mi, re, do:

 -Pst! Pibe! Vení que encontré monedas.

                    El muchacho se acercó rápidamente hacia la ventanilla.

-         Acercate más...

-         ¿Dónde está mi moneda?

-         Vení, asomate, sin miedo, hombre...

               El chico acercó su rostro lo más que pudo hacia la ventanilla, antes de que pudiera darse cuenta, recibió una tremenda bofetada con mano abierta  de ese viejo con pelo canoso. Su mejilla le ardía.

                Estevez metió primera, 5,4,3,2,1 y aceleró rumbo a su casa. Mientras se iba, pensó: tampoco es mi culpa.... la culpa la tiene el Estado.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-