"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




17 de Mayo, 2006


relato barthiano (ufff, no saben lo que costó!!!!)

Publicado en General el 17 de Mayo, 2006, 14:05 por Lorena Aguado

Creer que no podré olvidarte es una religión que no elegí. Por las noches (y también por las tardes y por las mañanas) elevo plegarias para encontrarte de manera casual en la esquina de mi casa y que me mires y me digas: Hola, qué lindo verte, no sabés lo que te quiero, nunca me pasó.

La ciudad amaneció empapelada con tu cara y a mi me da taquicardia el sólo pensarte y recordarte. ¿Cómo es que nunca nos vimos antes? Una contingencia difícil de entender cuando todo se me aparece como obvio.

¡Qué divino que sos! Divino, como un dios terrestre y urbano, con zapatos náuticos y chomba azul.

El celular se convirtió en mi crucifijo, lo sostengo en la mano, lo cuido y espero que suene con tu número en la pantalla. Te niego una, dos y tres veces; y después oprimo el send para adorarte y decirte que te extraño, que cuándo nos vamos a ver.

Te confieso que en estos días me dan más ganas de escuchar a Cristian Castro que a Gustavo Cerati. Por amarte asi. Esa es mi fortuna, es ese mi castigo. Será que tanto amor acaso está prohibido.

Este tipo me interpreta. Voy a terminar comprándome su disco, la colección completa y el póster de regalo.

Te busco todo el tiempo, por todos lados, hasta en el google. Doy la orden de iniciar la búsqueda por las páginas en español y ni un solo link me lleva a tu encuentro. ¿Dónde estás cada segundo que pasa?

Todavía recuerdo tus besos, bautisaste mis labios con saliva y yo sin poder repartir estampitas.

Te quiero, te amo, te necesito, te adoro, te venero. Levanté un altar de portarretratos en el living de mi casa y todas las noches alimento el milagro de volver a verte, dejarme caer en la tentación y librarme del mal de tu ausencia. Y que así sea siempre. O sea, amén.

hay que ir juntando el dinero para julio...

Publicado en De Otros. el 17 de Mayo, 2006, 11:36 por MScalona

John Irving existe    (es también el autor de UNA MUJER DIFÍCIL, del que vimos la peli "Una Mujer Infiel")

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por Rodrigo Fresán
   Desde Barcelona

UNO Para comenzar diré que, en el principio, en mi principio, yo sabía más del escritor T. S. Garp que del escritor John Irving. De Garp –leyendo El mundo según Garp– lo sabía absolutamente todo. Vida y obra y amores, desde su bizarro génesis hasta su sangriento apocalipsis. John Irving, por entonces, cuando leí por primera vez El mundo según Garp, era para mí solo un rostro en la contracubierta y una breve noticia biográfica donde se consignaban títulos anteriores. Diré también que El mundo según Garp es la novela que más veces he leído (paré de contarlas a la número nueve) y casi la única que, al terminarla por primera vez, recomencé a leer de inmediato. El mundo según Garp es, también, la novela a la que vuelvo cada vez que tengo ganas de llorar y/o de maravillarme ante su técnica. Ahí está, a la altura de la página 400 y algo, la mortal desaparición del pequeño Walt. Me funciona siempre. Leo y lloro y pienso lo mismo de siempre: cómo fue que lo hizo este tipo.

DOS Y la cuestión pasa por ese “este tipo” y aquí va el motivo para el párrafo anterior donde se habla de un libro que no es el que presentamos hoy. Y es que, después de haber leído (de haber leído tantas veces) El mundo según Garp, yo viví convencido de que todos los libros de John Irving habían sido escritos por Garp y no por Irving. Esto era más que evidente a la hora de El hotel New Hampshire, su siguiente novela que, estaba claro, no era otra cosa que la supuestamente inconclusa Las ilusiones de mi padre de T. S. Garp con otro título y otro nombre en su portada. Pero yo también detecté ecos garpianos no sólo en todo lo que vino después sino, también, en todo lo que había venido antes. Ya saben: zoológicos y osos y Viena y matrimonios peligrosos y familias exitosamente disfuncionales y el salvador amigo o amiga de la infancia y muertes violentas y mutilaciones físicas y desplazamientos espacio-temporales y actos escolares y milagros domésticos y la infancia como territorio nada infantil y la obsesión por determinados oficios y la insistencia de ciertas frases/slogans ascendidas a mantras cuasi religiosos y la búsqueda más como destino que fin y, siempre, la ausencia de alguien tan importante funcionando como el más sólido de los fantasmas. Supongo que esto no era demasiado grave, porque muchos años antes de Garp yo había vivido convencido de que todas las novelas de Charles Dickens habían sido en realidad escritas por David Copperfield.

(INTERFERENCIA ENTRE PARENTESIS Y hace tiempo –15 años– que John Irving no viene por Barcelona y en la rueda de prensa habla mucho. Se refiere a la desaparición del padre, a la persistencia de los tatuajes, a los abusos sexuales que experimentó durante su niñez –todos temas presentes en Hasta que te encuentre– y a la idea de que “las novelas tienen que ser más verosímiles que la vida real para funcionar”, poniendo como ejemplo la imposibilidad de que Ronald Reagan o George W. Bush funcionen como personajes de ficción porque nadie se los creería. También confía, extrañado, que Nicole Kidman era la única que sabía dónde quedaba el baño de hombres durante la entrega de los Oscar. Pero lo mejor –el placer y el privilegio– llega durante la cena, cuando de verdad se aprecia cómo funciona Irving. El modo en que convierte una anécdota en materia inequívocamente irvingiana que, sí, funciona y acaba resultando creíble por encima de lo esperpéntico. Allí, Irving contó sus noches de Iowa, cuando casi sin darse cuenta asumió la titánica tarea de cargar una y otra vez a un casi siempre borracho John Cheever desde el bar a la residencia, o la tan triste como desopilante saga de Henry, hombre-catástrofe y alguna vez novio de su ex esposa. Y una vez más Irving volvió a insistir sobre la clave de su modus-operandi: arrancar por el final, escribir primero el último párrafo. El resto del trabajo consiste, apenas, en alcanzarlo tantos años y capítulos después.)

TRES Dicho más o menos claramente todo esto (la confesión y confusión un tanto idiota sobre obra y autor que hice más arriba, pero de la que no me arrepiento) acudí al encuentro con Hasta que te encuentre con la misma felicidad de siempre pero, a las pocas páginas, sentí algo nuevo y lo sentí como el silencioso cataclismo con que uno siente las cosas cuando lee viviendo o las vive leyendo. Hasta que te encuentre no sólo no era una novela de T. S. Garp y sí una novela de John Irving –una de esas novelas que te llevan toda una vida escribir y toda una carrera correr–, sino que, además, me convencía (y no porque, para mi agradecido y privilegiado asombro lo tenga sentado aquí al lado) no sólo de la existencia de John Irving, sino de su responsabilidad y autoría en cuanto a todo lo que él había publicado y yo había leído antes. En Hasta que te encuentre, todos los tatuajes encuentran no sólo su sitio, sino su razón de ser en los techos del cuerpo de la gran catedral/ring irvingiana. Se puede pensar en Hasta que te encuentre como en un John Irving’s Greatest Hits (porque recopila temas y motivos disfrutados hasta la más alucinada de las felicidades; porque también felizmente reincide en la aplicación de recetas decimonónicas a la hora de narrar el fin/principio de milenio; porque todo lo que enumeré antes, a la hora de Garp & Co., aparece aquí revisitado pero de manera diferente, más sincera que estratégica); pero yo prefiero entender esta novela como una suerte de Piedra Rosetta: un manual de instrucciones decodificadoras donde perderse por el solo placer de encontrarse. Una nueva forma de entender a Irving y la perfecta e innecesaria coartada para releerlo todo, otra vez, incluyendo a esa novela de John Irving titulada El mundo según Garp. Novela sobre un novelista que me dio muchas alegrías pero nunca el regalo que me hizo John Irving con Hasta que te encuentre. El regalo de abrirla, leer el primer párrafo donde se dice que “Según su madre, Jack Burns ya era un actor antes de ser un actor...” y sonreír y pensar: “Ah, todavía me quedan 1018 páginas más”.

Descansa en paz T. S. Garp.

Larga vida –y libros largos– a John Irving.

Fragmentos del texto leído durante la presentación de Hasta que te encuentre (Tusquets Editores), el martes 16 de mayo, en Barcelona. La novela llegará a las librerías de Buenos Aires el próximo julio.

PABLO está muy bien...!!!!!!!

Publicado en Para Pablo... el 17 de Mayo, 2006, 1:24 por MScalona

Casi todos saben, que hoy martes a las seis de la tarde, PABLO JAVKIN se sometía a una nueva cirugía para sacarle la malla artificial que se le había puesto en su momento en el estómago.  También se aprovechaba la anestesia total para terminar de doblarle las rodillas y terminar con las adherencias, ahorrando meses de rehabilitación.   Bueno, salió todo muy bien.  A las 21,39 ya estaba jodiendo con el celu y mandando mensajitos de textos preguntando si marcha bien la velada del viernes...

Seguramente, mañana, después del mediodía lo mandarán a casa.    ¡Ahí estamos....!!!!!!!!!!!

CIRCULOS

Publicado en Nuestra Letra. el 17 de Mayo, 2006, 0:49 por analia lardone

Era el regreso del inerte círculo.

Mas de lo mismo

Menos de lo que nunca logró nacer.

 

Era lejana como la lluvia

su espalda transparente.

Despidiéndose

de tanta muerte.

Repitiéndose

entre las baldosas.

 

Era un cristal noctámbulo

que jugaba a la rayuela

solo porque la gustaba

pararse en un pie.

El desequilibrio de las palabras sin comas.

 

El quería jugar a eso,

un circulo sin centro.

Recordemos a EDWIN MADRID, Ecuador 1961

Publicado en De Otros. el 17 de Mayo, 2006, 0:42 por any

Yo también tuve una muchacha rubia que estaba loca por mí, Cuando se casó, llamó para avisar y decirme que yo era el hombre de su vida.

Nunca pudo entender que hacer el amor en la cocina, detrás de las puertas, sobre el escritorio, en la ducha, amarrada a los barrotes de la cama, vestida como una puta o enfermera, era el fuego de la pasión, el placer de los cuerpos que no se pueden negar. Ella empezó a asumir el papel de esposa perfecta. Entonces huí como un potro que regresa a su estado salvaje.

Cuando se cansó de esperarme con la mesa servida a media luz, se casó y empezó la vida de putita que después de dos o tres tragos está lista.

Daba vergüenza mirarla interrumpir entre mis amigos, se sentaba en sus piernas y me insultaba. Tenía que tomarle del brazo y conducirla a su casa.

Un día apareció en el bar, tenía los ojos desvaídos y los labios húmedos, como las mujeres rubias de las películas, sacó de su cartera un revolver y me disparó, caí destrozado del corazón, y desde entonces, no la he vuelto a ver.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-