"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




No avezado... ¿ha besado?

Publicado en Pavadas hechas texto, el 5 de Mayo, 2006, 14:21 por Soy Cacho de Bs. As.

Qué difícil momento cuando uno se mete en la pagina www.dialógica plín plín plín, redacción1 y empieza a leer, con un notable atraso, la consigna de alguna que otra actividad que debía haber estado realizada ya en el momento mismo en que uno recién la ha comenzado a leer y que la irresponsabilidad y etcétera, etcétera.

Pero uno se relaja, sabe que la noche es larga y los docentes aún guardan algo de paciencia. Se dispone a leer la consigna de un trabajo sobre las tipologías de los textos que, al parecer, se muestra entendible durante la lectura pero cuando llega la última oración... ¡paf!

"los textos pueden ser comprendidos por lectores AVEZADOS"

Lectores y ¡¿lo que?! ¡Qué aberración! Por varios segundos quedé atónito ante esa extraña palabra. ¿Error de imprenta, quizás? Quién sabe... lo concreto es que no tengo ni idea de a quién "ha besado" (en todo caso) ese lector, tampoco me interesa mucho, pues no ando metiéndome en la intimidad de los demás.

No se muy bien por qué, pero luego de un extraño proceso pseudo-psiquico-mental (o algo parecido), afloraron a mi cabeza innumerable cantidad de recuerdos en forma de imagen, sonido, olor, que sé yo... En sí, una innumerable cantidad de besos. Besos con olor más bien a humedad o a casa de abuela Ñata. Algunos mudos, cuando chiquito, otros como breves chasquidos, cuando adolescente, y más tarde, los morbosos, atrevidos, mojados y casi eternos. También los hubo que no fueron, pero de esos prefiero no hablar (no por orgullo, sino por pudor).

De los cuando chiquito, me acuerdo sobre todo del primero. El de los tímidos hocicos que se fruncían a más no poder, casi como dos pasas de uva intentando que ese contacto prohibido fuera más breve que una nada. Una nada que pudiera evitar las duras acusaciones y cuestionamientos de los demás chicos, una penitencia mirando al rincón o, en el mejor de los casos, una cargada del que se sentaba al lado mío. De más esta hablar de la envidia y todo eso. También estaban los besos de mamá, pero esos eran más aburridos y podría decirse que estaban dentro del marco de "lo común" a esa edad.

Ya más grandecito, vaya uno a saber por qué, vinieron esos besos que no fueron. Los que uno tanto anhelaba pero que, al parecer, algunas cuestiones físicas solían impedírmelos. Mamá decía que era exceso de alimentación, pero enseguida y sin que se lo pidiera se retractaba y me escupía una rara explicación acerca de que no era que yo fuese gordo, sino que era rellenito y que, como era rellenito, mis besos valían más que los de los nenes flaquitos y que, de alguna u otra manera (que jamás logré comprender), eso podía llevar a que las chicas de la cuadra no se animaran a acercarse mucho a mí y bla, bla. Mamá era psicóloga, pero yo no era boludo. Sin embargo, ella insistía en los supuestos beneficio de la obesidad, mientras esbozaba la teoría del churro relleno, según la cual, por estar relleno valía más caro; y que ese ejemplo podía ser llevado a mi triste realidad de jamás besado. En fin... Para qué contarlo.

Al tiempo, propuse dejar todo como estaba. Yo era relativamente feliz con mi realidad y mamá no tenía que andar pensando tanto.

Con los años, tuve que empezar a lidiar con algunos besos absorbentes, esos que te persiguen y no te dejan en paz un segundo (como la novia que tenía papá). En algún punto, eran besos violentos que jamás podrían haber sido caricias, sino pellizcos o algo así. ¡Vaya uno a saber que había detrás de esos laceradores y mordisqueantes labios!

De repente algo ocurrió y todo cambió para siempre. Me fue difícil sacar de mi cabeza aquella imagen confusa del mundo; casi repentinamente comencé a notar que donde antes me detestaban, hoy me querían; dónde ayer prescindían de mí, hoy me necesitaban... que horror, ¡qué locura!. ¿Cómo entender algo así? Casualmente, a esa altura mi piel tendía a acercarse cada vez más a la superficie de mis huesos. Lo cual supo atraer algunas miradas, probablemente de desprecio.

Para qué hablar cuando dejaron de ser sólo violentos chasquidos, para convertirse en asuntos de lenguas y otras atrocidades que mejor ni saber.

Pero como todo, también los hubo suaves, como plumas. Sí, como tus plumas... como si tuviéramos la boca llena de peces, diría un tal Julio. Como quien busca algo más detrás de esa rara ceremonia del besarse; y no se conforma con eso, y quiere lo otro; y que sí, que no, que no sé, que puede ser y que... ¡qué sé yo!

Entre pito y flauta es tarde y aún no logré ni empezar el trabajo, así que me dejo de tonterías y me fijo en el diccionario:

Avezado/a: adj. m. o f :práctico, experimentado.

¡Pucha! De haber sido más avezado en el tema este de las palabras raras, no me habría puesto a parlotear sobre cuestiones de besos y esas cosas en las cuales, en verdad, no soy tan avezado. ¡Qué va!

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-