"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




4 de Mayo, 2006


Asociamos libremente, y resultó esto…..

Publicado en General el 4 de Mayo, 2006, 19:12 por Maripau

 

Mi gata Talita duerme entre mis pies

 

manos frías

 

manteca

 

concha peluda

 

alzo un cabrito recién nacido

 

mi abuelo mi infancia, el amor de mi abuelo

 

el frío cálido del mar

 

una curva sutil

 

espalda triangular

 

final arco iris desnudo

 

lasitud gelica

 

un trencito eléctrico

 

Rioja y Corrientes

 

una mujer de cien años muere. Su casa es demolida. Ahora es mi galpón. Me pregunto quién vive allí.

 

una tarea con papel glacé

 

un Chevrolet verde Duravit

 

las verduras se derraman.

 


Mi abuelo

 

soft peludo negro

 

misil rojo sangre

  

pendiente antiguo muy bello, perdido

 

recuerdo y recepción

 

acolchado escondiendo pelambre

 

tersura del guante al revés

 

la foto de la abuela

 

un paseo agarrado de mi abuela

 

la oscuridad del pasillo, la música y el tablero

 

naranjas cuadradas, campos lisos, rectangulares. Todos finitos. 

  

tu sexo y mi sexo, al borde del abismo.

 


Los peones arañan

 

una casa vieja vacía de fantasmas

 

perfume de árbol suave como la piel

 

una cortina caída en pedazos

 

un viejo trabajo del artesano

 

recuerdo algo que no puedo recordar

 

un globo terráqueo sujetado

 

la boca de victoria

 

ella vendrá, ¿Vendrá? Amarilla y redonda como una luna, o no.  El vendrá, ¿Vendrá? Amarillo como el verano de Ibiza, vendrá.

 

Quisiera apoyarme en él. Tan macizo, imperturbable, ciego sordo y mudo. Pero no. Está lleno de agujeros.

 

Primer visita familiar a la casa propia en construcción. Sólo cimientos. Esfuerzo por explicar. Inauguración del baño. Ya techada, correr desde lo más alto del techo de dos aguas hacía abajo y caer en una montaña de arena.

 

son dos, ajenas y propias, cálidas, cercanas

 

blanco gélido

 

bichos taladro devorando

 

desnuda mira la espera.

 

De leer, ni hablar

Publicado en General el 4 de Mayo, 2006, 18:51 por Soy_Cacho_de_Bs_As

En sus ratos libres suele abocarse a actividades que podrían denominarse subversivas. Cuando al perro se le ha tornado la lengua de un azul morado, piensa que ya es suficiente y decide quitarle la bolsa de la cabeza por unos instantes. Entonces aprovecha el descanso y se dispone a ordenar los libros de la pequeña biblioteca de pie, lo cual también le provoca cierto frenesí.

Generalmente los toma uno por uno y los acomoda cuidadosamente en pilas sobre la cama, mientras limpia los estantes con un trapo húmedo. Algunos se ven viejos y cansados, y él los comprende. Por eso, cuando simulan estar dormidos (porque los he visto cerrar presurosos los ojitos cuando estira su mano para tomarlos), jamás se atreve a interrumpirlos. Ellos agradecen su compasión y le permiten acariciarlos un poco.

Cuando considera que su hábitat ya se encuentra en condiciones, o simplemente cuando el trapo dejó de estar húmedo para convertirse en un trapo con tierra, se dispone a acomodarlos prolija o desprolijamente. Ésta es una tarea que les resulta más que entretenida a todos, pese a los inconvenientes que suele acarrear.

La disposición de los libros la realiza por edades o simplemente por la simpatía que entre ellos demuestran. Para Galeano, por ejemplo, no es lo mismo codearse con Cortázar, al cual demuestra cierto respeto, que enfrentarse a Carl Shcmitt, con quien suele trenzarse en sangrientas riñas que terminan con numerosas hojas amputadas en ambos bandos.

Es notable como pueden influir algunas cuestiones ideológicas entre tanta promiscuidad.

Pero a veces, por haber tenido un mal día o simplemente por una cuestión lúdica, zamarrea la estructura que los sostiene y simula temblores, sismos o cualquier tipo de catástrofe natural. Muchos de ellos son fuertes y, con coraje, logran resistir los atentados. Se aferran de pies y manos a la madera o forman cadenas del estilo tapa-epílogo-tapa, logrando sostenerse mutuamente. También los hay que se dejan caer ante la inminencia del hecho; despliegan sus tapas y sobrevuelan, como verdaderos ángeles de papel, los escasos centímetros que los separan del suelo. Claro que estos son los menos. Los del primer piso con suerte logran apoyar sus manos al caer, con mayor o menos suerte, pero siempre con heridas leves.

A veces pasan días y hasta semanas durmiendo en el suelo. Por momentos llegan a sentirse como escombros. Perciben cierto abandono, vociferan miedos, pero en el fondo saben que no pasará mucho hasta que él vuelva y, quizá en medio de una borrachera nocturna, se ofrezca a levantarlos y destinarles un sitio más cómodo.

Esa noche llega; y con ella, algún amor expiatorio que seguramente no tendrá inconvenientes en aguardar unos instantes por su cuarto de hora.

In-de-ciso

Publicado en Poemitas. el 4 de Mayo, 2006, 18:03 por tomasboasso

                          

olvi-                     -cir-                      -seo,                -caigo    …¿de?

 

Me              -dé de de-               -te te de-               de-                                   nada.

 

acor-                   -jar-                      -cido,               -fino      …¿qué?

ENCADENADAS

Publicado en Pavadas hechas texto, el 4 de Mayo, 2006, 17:37 por lilian

-

Te supongo semejante.

Te descubro diferente.

Y supongo que entiendes,

que no es necesario explicar.

Y supongo un lazo.

Es imaginario.

¿Todo?

También supongo afecto.

...Será porque cuando me miras

siento tibieza.

Es lo cierto.

Lo nombro real.

MANIFIESTO ORNITORRINCO

Publicado en Parodias el 4 de Mayo, 2006, 16:58 por Soy_Cacho_de_Bs_As

Dirigido al programa "Radiofóbicos", en respuesta a su irresponsabilidad periodística y abuso de humor absurdo.

Confundir un gnomo con un duende; un pitufo con un enano de jardín; desinformar a los oyentes impunemente atribuyéndonos a los ornitorrincos: picos de pato, colas de topo o mecanismos inorgánicos de locomoción como engranajes de madera. Poner en duda nuestra real existencia en tanto criaturas de Dios; catalogarnos como "monstruos combativos" y atribuirnos actividades subversivas tales como masajear doncellas en paños menores al mejor estilo "rubro 59".

Todos estos apelativos y falaces descripciones han llegado a herir en sus fueros más íntimos el sentimiento colectivo de nuestra bastardeada especie. No es justo que razas infrahumanas, como el ornitorrinco australiano o el pitufo Enrique del Sur, sean injuriadas poniéndolas a la altura de personajes de dudosa existencia, llámese San Martín, Bin Ladden o Pepe Parada. Como si esto fuera poco, todo relatado por un desfachatado linyera opinólogo apodado "Roy", quien se jacta de ejercer el pordioserismo profesionalmente y cuyo comportamiento no hace más que reflejar los efectos nocivos que provoca en su cuerpo la ingesta desmedida de vitaminas B1 y B2 provenientes de su extraña afición a los troncos de eucalipto, ovejas preñadas y otros alucinógenos.

Creemos que estamos ante un caso de abuso de la libertad de expresión que no hace más que incitar la mofa de la sociedad, perjudicando notablemente nuestra reinserción en el sistema capitalista.

Por todo lo dicho exigimos se nos ofrezcan las disculpas y retractaciones pertinentes, de manera que nuestra dignidad y orgullo sean reivindicados al puntos de reafirmar nuestra identidad como seres vivos y, eventualmente, dotados de los mismos derechos que cualquiera.

De otro modo, no nos quedará otra alternativa que la revolución violenta. Los sectores excluidos, ya sean organizaciones ornitorrincas sin fines de lucro, gremios y sindicatos de pitufos proletarios, consejos de hadas madrinas y duendes traviesos del bosque tomaremos por asalto el Estado apropiándonos de sus medios de producción. Todo esto en nombre de un nuevo Estado provisorio, al que llamaremos "Ornitongrado".

Cuando esto haya ocurrido, emprenderemos una dictadura ornitorrinca, en la que serán perseguidos y castigados todo aquellos que no adhieran a la causa, al igual que quienes hayan colaborado directa o indirectamente en nuestra difamación.

Sus bancos serán saqueados, y sus caudales destinados a subvencionar instituciones de bien público como Greenpeace, La Liga de Amas de Casa, los sex shops y los telos.

Además, asaltaremos y tomaremos el control de todos los medios masivos de comunicación, incluyendo el vuestro. De este modo, no habrá mas Show Match, ni Susana Giménez ni Radiofóbicos. Sólo serán emitidos documentales de Discovery Channel sobre ornitorrincos, con lo cual no sólo nos apoderaremos del raiting sino que, luego de un progresivo desgaste psico-audiovisual, obtendremos el control ideológico de nuestros nuevos súbditos, los humanos, a quienes llamaremos "tontos". Olvidarán sus antiguos nombres y se llamarán a sí mismos "tontos", los unos con los otros, irremediablemente, hasta destruir sus egos por completo. Esta homogeneidad nominal que les hará perder la identidad por completo provocará suicidios masivos que significarán un ahorro de hasta el 22,4% en nuestro presupuesto militar, resultando, de allí en más, superfluo cualquier medio de coerción física. Dicho capital ahorrando será posteriormente donado al gran Cacho Castaña para la edición de un futuro trabajo discográfico que fusionará sus ya conocidos tangos con el punk rock y sonidos nuevos como la cumbia rap o el hardcore gay antifascista.

Cuando hayamos logrado la hegemonía y el capitalismo pro-despectivo haya desaparecido por completo, la lucha de clases será un hecho de pasado y seremos felices los ornitorrincos, duendes, pitufos y demás adherentes a la causa.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Clase (muy) particular

Publicado en General el 4 de Mayo, 2006, 16:24 por Soy_Cacho_de_Bs_As

Como si los fonemas y morfemas fueran más atractivos que la teorías de Durkheim, el salón ahora se convierte en una especie de morbosa tribuna, reunida espontáneamente para realizar, como todos los jueves, el culto a la belleza femenina. Ahora sí que no quedan bancos libres.

Las fieras realizan el rebaje del tabaco con parsimonia. Enseguida, un silencio opaco contamina aún más el aire ya viciado por el humo de unos veinte cigarros que, al unísono, se encienden en el preciso instante en que ella toma asiento y el ritual comienza.

Arrinconado hacia la izquierda, que no es su izquierda, me siento testigo de algo que va a ocurrir y no sé lo que es. Me invade una mezcla de regocijo y culpa que me perturba, pero no por eso renuncio a mi posición.

Más atrás, la verde pizarra sirve de lecho a sus curvas, que contornean efímeras estelas de vapor húmedo en cada movimiento. El público observa, pero no aplaude, quizá por respeto. Enmudecen, y yo también creo hacerlo, ante esa silueta que intenta comunicarse mediante una extraña kinesis.

Ella se acomoda el pelo tras la oreja una y otra vez, arrancando suspiros varios. Ahora se para, gira en torno a la mesa, va, vuelve, fuma y, de vez en cuando, ensucia el verde paisaje; aquel que la enmarca como a un retrato viviente.

El que está al lado mío se come las uñas. Se lo ve nervioso. Desprevenido, deja caer un chorro de saliva que queda suspendido unos segundos en la comisura de sus labios, hasta que finalmente cae en la hoja y dejan un enchastre sobre sus apuntes. Pero eso parece no importarle demasiado. Continúa allí, inmutable, con la mirada fija vaya a saber uno dónde. Mi intriga es tan grande, que intento seguir el haz de su mirada; hasta que advierto que choca con el semblante de un botón que, persuadido por la turba, se ha dejado caer desde la blusa de la docente, y ahora yace boca arriba sobre el suelo. Inmediatamente, el pequeño botón pierde protagonismo, y es esa nada de piel que ha dejado entrever lo que ahora concentra la atención de mi vecino.

En segundos, comprendo que ya no es una, sino infinitas miradas que se clavan cual flechas en un mismo blanco. Son tantos ojos, tantas mentes abocadas a una misma tarea, que me obliga a pensar hasta donde podría llegar ese cúmulo de fuerzas unidireccionales. Dos botones, quizá tres. Quién sabe...

Intento escribir esto que escribo, pero mi mano tiembla más que ese pájaro que, imprudente, acaba de entrar por la ventana; quedando ahora estático sin poder salir del salón. Tieso como una pausa, se resigna a convivir en su nuevo hábitat, rodeado de seres extraños que continúan inundando aquel cuerpo con caudalosos mares de excitación.

Todo termina inesperadamente y ella se va, llevándose consigo más de una ilusión. Me preguntan qué tal estuvo la clase, y yo le digo que muy emotiva y que nos vemos la semana que viene, Carlitos.

El árbol que quería volar

Publicado en De Otros. el 4 de Mayo, 2006, 16:06 por Germán Minguei

El árbol que quería volar.

 

Había una vez un árbol. Grande. Frondoso. Buenísimo, el árbol. Era tan buen árbol que, como ustedes imaginan, estaba siempre lleno de pájaros, de nidos, de huevos, de pichones.

Y los pájaros le contaban al ábol cómo era el mundo. Le piaban del mar, con las islas y las olas, le graznaban de las ciudades con sus edificios y sus casas, le ululaban sobre las lentas caravanas del los desiertos amarillos, le piaban y silbaban sobre las selvas y los bosques, sobre el viento entre los glaciares.

Y el árbol se entusiasmaba con los cuentos que le contaban los pájaros.

¿Quién no se entusiasma cuando le cuentan un cuento?

Tanto se entusiasmó el árbol con los viajes que le contaban, que empezó a tener ganas de volar como ellos.

Uno de los pájaros escuchó el deseo del árbol y quiso ayudarlo.

Y este pájaro pensó, pensó y pensó cómo hacer para que el árbol volara.

Tanto pensó este pájaro, que al final se le ocurrió una idea genial.

Llenarían de plumas las ramas del árbol.

Entre todos los pájaros que vivían en el árbol se pusieron a trabajar y lograron cubrir de plumas todas y cada una de las ramas.

Con la ayuda del viento, el árbol empezó a mover las ramas llenas de plumas, aleteando como le explicaron los pájaros.

Y así fue como el árbol, de a poco, levantó vuelo.

Y voló, nomás el árbol.

 Voló sobre el arroyo, sobre la ciudad de techos colorados, sobre el desierto amarillo, sobre el mar.

Y vió con sus propios ojos de árbol toas las cosas maravillosas que le habían contado.

El puente de piedra sobre el arroyo, los parques, los autos y la gente de la ciudad, las caravanas del desierto que parecían hileras de hormigas, las islas y las olas.

Y también vio la selva y el bosque.

Y en una selva vio una árbol, toda coqueta con sus flores de colores y sus frutas jugosas.

Entonces, al árbol le salió un corazón grande, brillante y muy rojo.

Y la árbol, toda coqueta, cuando vio un árbol volador, y que además tenía un corazón grande, brillante y muy rojo, se enamoró ahí nomás.

Entonces el árbol le pidió al viento que soplara un poco más despacio, para poder bajar al lado de la árbol.

Y así fue que los dos árboles vivieron felices, uno al lado del otro.Y tuvieron muchos retoños, claro.

 

Irina Bagnato (6) y Lara Bagnato (5)

 

Así como salió, contado por los dos monstruitos peludos, una tardecita de verano. Solamente oficié de amanuense.

Acabado el lapsus paterno-baberil, contunúa el blog con su programación habitual.

Muchas gracias.

Poetas del surrealismo

Publicado en De Otros. el 4 de Mayo, 2006, 14:07 por Paula Aramburu

Chicos:
El nombre del libro del que hablábamos anoche sobre los poetas del surrealismo, se llama justamente así: "Poetas del Surrealismo", Colección Poesía Mayor de Editorial Leviatán, Bs. As. (es un librito finito y rojo). En algunas oportunidades, colgué un par de poesías de allí, acá va otra (que quizás ya haya colgado, en ese caso, disculpen):

El juicio original (extractos) - de Andre Breton y Paul Eluard 

"No leas. Mira las figuras blancas que dibujan los intervalos que separan a las palabras de muchas líneas de los libros e inspírate en ellas.

Dale a los demás a guardar tu mano.

No te acuestes sobre las murallas.

Retoma la armadura que te has quitado a la edad de la razón.

Pon al orden en su lugar, desarregla las piedras del camino.

Forma tus ojos cerrándolos.

Dale a los sueños que has olvidado, el valor de lo que no conoces.

No prepares las palabras que gritas.

Róbale el sentido al sonido, hay tambores velados hasta en las vestiduras claras.

Habla según la locura que te ha seducido.

Lo que encuentras sólo te pertenece mientras tu mano está tendida.

Hazles la sorpresa de no confundir el futuro del verbo tener , con el pasado del verbo ser.

Al que pida ver el interior de tu mano, muéstrale los planetas no descubiertos en el cielo.

Abstente de lo que tiene la cabeza sobre los hombros.

Regula tu marcha con la de las tormentas.

Mira la flor de la enredadera: no deja oír".

(La traducción es de Alejandra Pizarnik)

e n v i s t e

Publicado en General el 4 de Mayo, 2006, 11:10 por Maripau

dice el diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española, versión, 2005, ENVISTE es la variante medieval, clásica, ya en desuso del verbo INVESTIR, y como él, significa, dar, atribuciones, poderes, facultades, conferirlas a alguien... ENVESTIR, ENVESTIDURA, sinónimos de INVESTIR E INVESTIDURA...  no confundir con EMBISTE, de embestir, chocar, atropellar, etc...

agarrá lo libro, agarrá que no muerden... lo vemo... ehhh ?     lo qué...?   psé...

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-