"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




16 de Abril, 2006


Cicatrices

Publicado en Poemitas. el 16 de Abril, 2006, 22:04 por Gabi Gervasoni

CICATRICES

Las deformidades en que mutan

los deseos cobardes

se instalaron en los ojos.

Sobre la ceja derecha hay una mirada indulgente,

en la otra se asila, culpable,

la promesa jamás cumplida.

Sobre el labio

los restos de aquella sonrisa

envenenada en abril.

La boca entera

es un hueco de silencios,

una puerta clausurada;

todos los mudos de las ciudad

quedaron ahí.

Gabi Gervasoni

Marce.. pregunto: ¿algo parecido a la ilegibilidad?.. o nada q ver?

Publicado en De Otros. el 16 de Abril, 2006, 21:40 por Maripau

Por eso

porque yo me desierto y tú me lluvias
porque me océano y me balsas
porque me otoño y tú me hojas
porque me sótano y me alas
por eso yo te músico y me músicas
por eso yo te potro y tú me frutas
y yo te marinero y me tabernas
y yo te remolino y me lagunas
por eso yo te circo y tú me infancias
por eso te amarillo y me amarillas
y te barco y me arenas
y te astro y me noches
y te buzo y me perlas
y te campo y me flores
por eso yo te viento y tú me crines
por eso te crepúsculo y me auroras
por eso yo te cielo y tú me golondrinas

Pedro Mairal.

No lo conocia pero encontre estos datos en internet:

...nació en Buenos Aires en 1970. Cursó la carrera de Letras en la Universidad del Salvador, donde fue profesor adjunto de la cátedra de Literatura Inglesa. En 1996 publicó el libro de poesía "Tigre como los pájaros" (Mención Premio Fortabat). En 1998 obtuvo el Premio Clarín de Novela por "Una noche con Sabrina Love", que fue llevada al cine y traducida a varios idiomas. En el 2001 publicó el libro de cuentos "Hoy temprano" y en el 2003, el libro de poesía "Consumidor final".

NOVARESIO - TINIVELLA - SIMEONI

Publicado en General el 16 de Abril, 2006, 11:42 por MScalona

 


    SED


 

“A través del agua se dibuja tu rostro frágil”, no, no, no, tres no, dijo, escupió enfadado el poeta y corrigió “a través del agua se dibujaba tu rostro frágil” y una lágrima furiosa le  recorrió la mejilla hasta perderse en los secretos del alba, en los colores. Cuerpo líquido, inodoro, insípido, incoloro en pequeña cantidad, el agua, se sostiene gracias a dos átomos a los que deberíamos honrar como a nuestros héroes.

Así es ella, mujer, madre de todos los seres, líquido, la vida eres tu, amiga agua. Sabemos, porque así lo han catalogado los científicos que hay agua para tirar para arriba, la hay cruda o de almidón, muy usada en el planchado. Más tierna que esta agua no hay y es la de ángeles o rosada, que está perfumada con el aroma de variedad de flores. Hay también agua delgada, gorda y agua fuerte, que nuestro amigo Arlt ha sabido beber como ninguno. Agua nieve y del palo, a esta última no vamos a referirnos específicamente, nos contentamos con nombrarla. Muy cómica es sin dudas el agua de pie, uno no puede imaginarla, se refiere  a las fuentes o manantiales, pero igual es muy simpática. El agua dura, por su parte, es aquella que no forma espuma con el jabón por contener en disolución sales de calcio, magnesio o hierro y el agua vidriada que es metáfora de ese moquillo que suelen padecer los halcones y otras aves de rapiña.

¡Hay!, ¡hay!, hay agua viva, aguas falsas, agua perra, como sí, ya sabes y aunque parezca contradictorio hay agua firme, la de pozo, por ejemplo. Las más ordinarias son las aguas mayores, excremento humano y las aguas menores, la orina y cuando no sabes que hacer, estás entre dos aguas, un agua por acá, le decís al aguatero, que te mira feo.

            Tanta agua y sin embargo en un tiempo ni noticias. La escasez de agua nos mantuvo con la boca seca durante años. Nadie orinaba (agua menor), la lluvia era casi un espejismo, las distribuidoras de canillas y mangueras habían quebrado. Desde que la tierra avanzó sobre el agua, desde su avasallamiento, desde que la consistencia sólida del polvo predominó sobre la fragilidad del líquido, supimos mantenernos inermes y a la vez desprovistos. Ya no decíamos “está aguado”, porque nos daba nostalgia, tristeza, pena, lo tomábamos así, sin chistar.

Corríamos todo el tiempo para transpirar, y con la transpiración hervir la pava para tomar un mate. Las fábricas de bebidas habían sido usurpadas y saqueadas hasta el hartazgo. Llorábamos con creces, y con las lágrimas higienizábamos las partes más púdicas. Nadie se besaba para no desperdiciar saliva, la incontenible ansiedad de los amantes sólo se suplía con un siempre bien ponderado pico. El globo terráqueo era un solo continente. Había que volver al origen, había que detenerse en el principio de todas las cosas, había que volver a fusionar átomos de hidrógeno con oxígeno.

Elton pasaba horas encerrado en su laboratorio intentando buscar la forma, experimentó la fusión de distintos elementos químicos, estudió la composición de los mismos y los combinó de diferentes maneras, aunque no obtuvo ningún resultado. El tiempo le jugaba en contra, el desenfreno y el apresuramiento humano también, la respuesta debía ser inmediata o todo se solidificaría sin la posibilidad de cambiar su estado.

Elton no era ningún tonto, guardo agua en un tonel, alimentando en él infinidades de pescaditos de colores, tortugas de agua y hasta un axolotl. Elton siempre tuvo los pies sobre la tierra aunque en esta ocasión hubiese preferido hundirse en la inconsistencia acuosa del devenir. La idea era cambiar la dirección de algunos de los anticiclones para generar un diluvio, una gran tormenta que calme la sed de los mortales.

Y de repente, se hizo el agua. Y no fue al séptimo día ni hubo cordero sacrificado al dios ese tan raro, el que ama la sangre antes que el amor proclamado. De pronto, el agua. Elton sintió en sus ojos el sabor del agua. Es que no la esperaba. Cómo pensar que después de todo esto, después de este padecer, la reaparición iba a ser en forma de olas. Olas de río, no de mar, alcanzó a pensar él cuando atinó a cerrar los ojos, ¡la pucha! cómo arden, soplar por su  nariz todo lo que los pulmones guardaban como un secreto, para evitar su inundación. Olas que entran por las puertas, las ventanas, las hendijas de marcos de aberturas mal terminados. Olas de río marrón, mezcla de olor a arena, sábalos nunca pescados, vómitos de  cañerías mal escondidas que traen lo que en estas ciudades que juegan a que no saben, que no palpan lo que los otros dejan escapar con placer y cargo de conciencia. Sentados, con esfuerzo o no, amparados por alguna lectura quizá, o de pie y a los apurones, relojeando de lado porque la curiosidad por el tamaño es humana. Olas de río que lo empaparon, lo pegotearon, lo zamarrearon y lo estamparon contra su tonel secreto. Elton sufrió. Vaya a saberse si por el tonel perdido con pescaditos y tortugas tan sorprendidas como él o por no haber sabido prever este acontecimiento.  Tonel hecho trizas.

Tan de pronto como la llegada de las  olas vio que sus alambiques se derrumbaban y que años y años de lucha se iban a despedazar contra el tonto cemento hecho piso. Quiso gritar. Elton no pudo porque tragó más agua. Y hasta un pez azulado. Entonces estalló. Despertó de su pesadilla. El sueño lo había vencido en su laboratorio y el  íncubo del agua reaparecida cesó al caerse de su butaca de investigador. Elton se despertó. Y, claro, no había agua.  Su lengua pastosa olía a mierda. Él mismo lo olía.

 

 

                                  Por Luis Novaresio, Fabricio Simeoni y Federico Tinivella.

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-