"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




22 de Enero, 2006


Arvejas Corrompidas

Publicado en De Otros. el 22 de Enero, 2006, 17:44 por Lorena Aguado

Y nosotros que renegábamos de Poldy Bird
nos fuimos a vivir al país de la nostalgia.
Nosotros que nos reíamos con un indeclinable
qué me importa, que se vayan a la mierda
mientras vaciábamos los ojos a las viejas de al
lado
y nos placía tanto Artaud
y la nueva poesía
y un día descubrimos un Ginsberg hecho pelota
en tres líneas
y nos hartámos de Pink Royd, de Musk,
de Mary, de Mafalda
y el ridículo de escribir poemas en el subte
en un cuaderno re contra manoseado
que hasta el baño nos seguía
y la posibilidad de mezclarlo todo
y leerlo a los amigos que indefectiblemente
dirían
qué bárbaro, genial,
algo así como
"arvejas corrompidas por el sudor de viejos
equinoccios",
que sí sabe fascinante
y sólo arrancándonos la cáscara de los ojos
como el contact imitación madera,
la realidad aparecería tal cual es,
imitada,
como nos cagábamos de risa
con los glúteos aprisionados en jean americano y
esas cosas,
y exabruptos de funcionarios populares
y veleidades
y hay que fundar un nuevo país, otro país,
poesía a las masas,
ofrecer nuevas alternativas válidas,
destrozar viejos mitos y torinos oficiales,
editar una revista auténticamente joven,
¿quién no tiene el corazón y la bragueta abierta
a los dieciocho años?
Y nosotros
que no estuvimos en Atlanta
ni en Congreso
aquella noche
sino en un carísimo hotel
lamiéndonos el sexo
para desayunar luego tostadas con manteca
y hablar de la posición de signos
y levantar la mano, saludarte
y dejar que corran libremente las lágrimas.
La mañana de Ezeiza es fría y húmeda
y yo no me seco las mejillas
porque quiero hacer facha delante de tu
ausencia y
me dices no llores mi amor y
te digo no te hagás problemas vos y
como si Favio nos estuviera filmando y
nos hiciera señas
desde algún rinconcito.
Ahora levantate el cuello del abrigo,
andate,
andate por favor
que cortan, tirame un beso,
que cortan.

Por Horacio Sacco (Publicado en la revista Expreso Imaginario Nº 54. Enero del '81)

Ordenando un poco viejos apuntes de la facultad, encontré este poema y cuando lo volví a leer me pareció tan hermoso que quise colgarlo en nuestro espacio. A mi me pasa que cuando encuentro algo inesperado y tan bello, sospecho que ese día no es uno más y me empiezo a reir sola y no se me pasa rápido, me dura como 72 horas.

y hablando de CISNES....

Publicado en General el 22 de Enero, 2006, 11:59 por scalona

El canto del cisne


 

Confieso tener antipatía a los cisnes blancos. Me han parecido siempre gansos griegos, pesados, patizambos y bastante malos. He visto así morir el otro día uno en Palermo sin el menor trastorno poético. Estaba echado de costado en el ribazo, sin moverse. Cuando me acerqué, trató de levantarse y picarme. Sacudió precipitadamente las patas, golpeándose dos o tres veces la cabeza contra el suelo y quedó rendido, abriendo desmesuradamente el pico. Al fin estiró rígidas las uñas, bajó lentamente los párpados duros y murió.

No le oí canto alguno, aunque sí una especie de ronquido sibilante. Pero yo soy hombre, verdad es, y ella tampoco estaba.Qué hubiera dado por escuchar ese dialogo! Ella esta absolutamente segura de que oyó eso y de que jamas volverá a hallar en hombre alguno la expresión con que él la miró. Mercedes, mi hermana, que vivió dos años en Martínez, lo veía a menudo. Me ha dicho que más de una vez le llamó la atención su rareza, sólo siempre e indiferente a todo, arqueado en una fina silueta desdeñosa.

La historia es ésta:  en el lago de una quinta de Martínez había varios cisnes blancos, uno de los cuales individualizabase en la insulsez genérica por su modo de ser. Casi siempre estaba en tierra, con las alas pegadas y el cuello inmóvil en honda curva. Nadaba poco, jamas peleaba con sus compañeros. Vivía completamente apartado de la pesada familia, como un fino retoño que hubiera roto ya para siempre con la estupidez natal.

Cuando alguien pasaba a su lado, se apartaba unos pasos, volviendo a su vaga distracción. Si alguno de sus compañeros pretendía picarlo, se alejaba despacio y aburrido. Al caer la tarde, sobre todo, su silueta inmóvil y distinta destacabase de lejos sobre el césped sombrío, dando a la calma morosa del crepúsculo una húmeda quietud de vieja quinta.

Como la casa en que vivía mi hermana quedaba cerca de aquella, Mercedes lo vio muchas tardes en que salió a caminar con sus hijos. A fines de octubre una amabilidad de vecinos la puso en relación con Celia, y de aquí los pormenores de su idilio.

Aún Mercedes se había fijado en que el cisne parecía tener particular adveración a Celia. Esta bajaba todas las tardes al lago, cuyo cisnes la conocían bien en razón de las galletitas que les tiraba. Unicamente aquel evitaba su aproximación. Celia lo notó un día, y fue decidida a su encuentro; pero el cisne se alejó más aún. Ella quedó un rato mirándolo sorprendida, y repitió su deseo de familiaridad, con igual resultado. Desde entonces, aunque usó de toda malicia, no pudo nunca acercarse a él. Permanecía inmóvil e indiferente cuando Celia bajaba al lago; pero si esta trataba de aproximarse oblicuamente fingiendo ir a otra parte, el cisne se alejaba en seguida.

Una tarde, cansada ya, lo corrió hasta perder el aliento y dos pinchos. Fue en vano. Solo cuando Celia no se preocupaba de él, él la seguía con los ojos.

- Y, sin embargo, estaba tan segura de que me odiaba! - le dijo la hermosa chica a mi hermana, después que todo concluyó.

Y esto fue en un crepúsculo apacible. Celia, que bajaba de las escaleras, lo vio de lejos echado sobre el césped a la orilla del lago. Sorprendida de esa poco habitual confianza en ella, avanzó incrédula en su dirección; pero el animal continuó tendido. Celia llegó hasta él, y recién entonces pensó que podría estar enfermo. Se agachó apresuradamente y le levantó la cabeza. Sus miradas se encontraron, y Celia abrió la boca de sorpresa, lo miró fijamente y se vio obligada a apartar los ojos. Posiblemente la expresión de esa mirada anticipó, amenguándo, la impresión de las palabras. El cisne cerró los ojos.

- Me muero - dijo.

Celia dio un grito y tiró violentamente lo que tenía en las manos.

- Yo no la odiaba - murmuró él lentamente, el cuello tendido en tierra.

Cosa rara, Celia le ha dicho a mi hermana que al verlo así, por morir, no se le ocurrió un momento preguntarle cómo hablaba. Los pocos momentos que duró la agonía se dirigió a él y lo escuchó como un simple cisne, aunque hablándole sin darse cuenta de usted, por su voz de hombre.

Arrodillóse y afirmó sobre su falda el largo cuello, acariciándolo.

- Sufre mucho?

- Sí, un poco...

- Por qué no estaba con los demás?

- Para qué? No podía...

Como se ve, Celia se acordaba de todo.

- Por qué no me quería?

El cisne cerro los ojos:

- No, no es eso... Mejor era que me apartara... Sufrir más...

Tuvo una convulsión y una de sus grandes alas desplegadas rodeo las rodillas de Celia.

- Y, sin embargo, la causa de todo y sobre todo de esto - concluyó el cisne, mirándola por última vez y muriendo en el crepúsculo, aquél lago, la humedad y la ligera belleza de la joven daba viejo encanto de mitología- ha sido mi amor a tí...

                                                           H O R A C I O        Q U I R O G A

recordarán cómo les insití este año, en algo poco reconocido por la crítica, y que se vé nítido en éste y tantos cuentos del troesma uruguayo, argentino putativo, y que significa que QUIROGA, sin saber o sin querer, CINCUENTA AÑOS ANTES, PREFIGURÓ LAS BASES DEL LLAMADO    REALISMO MÁGICO LATINOAMERICANO....  

 

 

 

R E S I L I E N C I A

Publicado en General el 22 de Enero, 2006, 11:50 por scalona

la capacidad de superarse en las adversidades

http://www.elcisne.org/html/tartamudez.html

me lo recomendó MARIO PIAZZA, el cineasta rosarino que está terminando su documental. 

MADRES EN RUEDAS, sobre mujeres-mamás-laburantes en sillas de ruedas, el guión es de Mario y

de su mujer, MÓNICA CHILIFE, que es, justamente, una mujer en silla de ruedas.

Yo colaboro en el guión, pero no en la fase creativa que es exclusiva de ellos, sino apenas, en cuestiones sintácticas, léxicas o semánticas.  

Si hoy domingo, tienen por cualquier razón un días esplinático (busquen en el diccionario), lean el artículo de la   REVISTA   EL  CISNE

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-