"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




21 de Enero, 2006


enorme abrazo, tocayo...

Publicado en General el 21 de Enero, 2006, 22:13 por scalona

me duele que Tomás haya dicho que sos el mejor cantautor del taller, aunque después de la versión de María Elena Walsh del otro sábado, me voy a tener que poner a ensayar para el 28... no sé... tengo mis viejos libros de los setenta con CAMINO A TIL TIL y todo eso...

Bueno, TE DESEO (ya, a esta hora) una noche hermosa de felicidad en tu cumple. Con tu divina mujer y tus hijos.  No pude colgar nada antes porque pasé todo el día en Capilla del Monte con mi amigo rosarino el Filósofo MARTÍN NAVARRO, entre Daikiris y Éxtasis (es un trago) al pie del Uritorco, escuchando Reggaes, Credence, entre un corral de cabras, una piscina, parapentes, avistaje de pumas, unas chicas increíbles (alemanas), un vino SAN TELMO, habanos cubanos...

quería regalarte esa imagen bucólica del paraíso... te digo más, el almacén de la esquina de la casa de Martín (JJ Paso 78 Capiulla del Monte) se llama EL PARAÍSO...  obvio, ¿qué otro nombre iba a tener...?

Ahora, digo... ¿por qué volví...?

Enorme abarazo, Marce, vos... y a no olvidarse, que ya mañana, domingo 22, ES TU NO-CUMPLEAÑOS, pero también se festeja..................Marce, el otro.

AMOR

Publicado en Poemitas. el 21 de Enero, 2006, 20:56 por negrointenso

Sos mi dolor de muela

otitis

el grano en el rostro

quebradura de muñeca

mi incomodidad.

Un sacerdote con sotana color caca

paseando un perro salchicha.

El malestar mayor: el amor

Sos mi desdicha y

a sabiendas

casi a propósito

adrede

te quiero.

Verónica Laurino

¡felices cumpleaños!

Publicado en General el 21 de Enero, 2006, 12:03 por Hernán Botta

Sabrán entender la circunstancia.

Estoy en una casa enclavada en medio de las sierras, sin vecinos por kms. a la redonda, no cerca de los poblados más próximos (La Falda, Valle Hermoso), y como allí tenemos a mano todo lo necesario (asado, vino, fernet, champán, pileta, música, lectura, pelis, etc.), no "bajo" seguido para Internet y demás.

Es por eso que aprovecho que hoy vine a hacer compras y chequear los mails, y así dejarles un abrazo fuerte de "FELIZ CUMPLE" tanto a Alejandro, como a Omar y a Marcelo, el de la fecha. Espero que Marcelo pase un día muy lindo, y que los otros (ex, ya) cumpleañeros también lo hayan disfrutado, y sepan entender la mora en el saludo.

Por acá todo muy lindo, disfrutando mucho, y esperando el Festival de Folclore que hoy empieza en Cosquín, para ir a visitarlo algunas noches (seguro la del miércoles, con Cacho Castaña, verdadera atracción de la velada).

Bueno, gente, los extraño, y por eso dejo un saludo sincero y afectuoso.

Hernán "EL Chino" Botta.

Cumple de Marcelo Sanchez

Publicado en General el 21 de Enero, 2006, 11:19 por tomasboasso

Si no me equivoco, hoy es 21

y si no me equivoco, hoy cumple años el mejor cantautor del taller

Feliz cumple Marce, sos un fenómeno

espero que pases un estupendo día y nos veremos pronto

Un saludo y brindis por vos.

Tomás.

Cometimos un pecado. (El que ríe último)

Publicado en Aguafuerte el 21 de Enero, 2006, 9:17 por Germán Minguei

Hubo una época que probablemente recuerden los mayores de cuarenta. En esa época había militares sanguinarios en el gobierno, John Travolta bailaba con pantalones ajustados, Porcel y Olmedo hacían reír, Neustadt y Grondona hacían editoriales, y uno deambulaba sin rumbo preciso por la calle Corrientes, entraba al cine Arte, veía películas de Wajda o de Zanussi, los libros interesantes los llevaban bajo el brazo pero forrados, y no había mucho más para hacer.

En esa época se solía ir en patota a Pacífico para comprar pantalones baratos en Eduardo Sport, y eso ya implicaba bastante: había quedado atrás la fascinación adolescente por los Lee o los Levi’s importados que se conseguían en la Galería Internacional, y uno empezaba a tomar conciencia de que algo le estaba apretando el pecho, algo que lo ahogaba, que lo oprimía. Si uno no tenía familiares desaparecidos, la digestión del ahogo había sido mucho más lenta. Se expresaba en una necesidad acuciante de hacerse un lugar, de encontrar un lugar. Recuerdo que por aquella época publiqué algunas columnas en la sección Opinión del diario Clarín. La primera se llamaba “Los que tienen veinticinco años”, y terminaba diciendo, casi textualmente, “cometimos el pecado de crecer en un tiempo oscuro. Merecemos un lugar”. Esa idea me obsesionaba: este país, que era el mío, era un lugar en el que antes de llegar a la puerta de la facultad, en La Plata, tenía que soportar cuatro requisas. Y era el lugar en el que nadie que se sentara en el banco de al lado y con el que uno trababa algún tipo de amistad, podía decirle, por su seguridad y la nuestra, dónde vivía o su número de teléfono.

Y empezaba una búsqueda personal y colectiva al mismo tiempo, que primero que nada fue una búsqueda de iconos, emblemas, una búsqueda temática: mi generación vino al mundo enchufada y el órgano de difusión de entonces era el Expreso Imaginario. Usábamos zuecos del gurú Maharaji, telas de batik y olíamos a patchuli. Esa búsqueda nos llevó a los primeros hallazgos unplugged de nuestras vidas: el sikus, por ejemplo, de pronto sonó en nuestras cabezas con una dignidad ya repuesta de los “Aquí Cosquín” de Julio Mahárbiz.

Eso no solamente sucedía en la Argentina. América latina, que ahora se refriega los ojos y vota lindo, en aquel entonces estaba fajada por regímenes que Guillermo O’Donnell analizó como “estados burocrático-autoritarios”. Y las generaciones jóvenes de entonces buscaban un lugar, ese lugar que no reconocían como propio entre fusiles, mordazas, censura, mentira. Y ese lugar que congregó a miles y miles de buscadores de aire puro y de significados ocultos fue, desde entonces y durante mucho tiempo, el Machu Picchu. Allá arriba de todo, cerca del Cuzco, donde el aplastamiento de la cultura madre por la cultura conquistadora se deja ver en casas cuyos cimientos incaicos permanecen hoy soportando el peso de las nuevas construcciones.

De allí volvimos con el pulóver peruano puesto y con el deslumbramiento recolocado: además de los sonidos eléctricos y las canciones en inglés que nos pertenecían por derecho, hubo una larga temporada de respeto por nuevas temáticas que descubrimos solos, porque en nuestra adolescencia ni los padres, ni la escuela, ni las instituciones, ni nadie se ocupó de enseñarnos la dignidad de los indios. Se les dice aborígenes en público. En privado, siempre fueron indios. Y esa palabra se resignificó. Carlos Castaneda aportó lo suyo, claro, con sus historias alucinógenas. Pero enormes novelistas como Manuel Scorza, que revelaban con intensa profundidad el submundo lleno de humillación y maravilla de esos pueblos, también.

Esos indios no eran ignorantes. Sabían, en todo caso, cosas que no eran útiles ni valiosas para Occidente. Esos pueblos habían reinado y construido signos fabulosos, ilegibles, regados de un misterio del que nosotros, jóvenes eléctricos y ya hiperinformados, habíamos sido expulsados.

Pero después, gota a gota, fue cayéndonos encima la lluvia de la posmodernidad, capturando nuevamente nuestras percepciones y nuestros intereses. Y también fue cayéndonos encima la vida, fuimos haciéndonos adultos, y aquella temática indígena que nos había deslumbrado fue empapándose de una acusación: ¿a quién le importan los indios? Ya nos vestíamos de negro y sacábamos del living los retablos peruanos y las quenas bolivianas. Venía el minimalismo y lo net y lo soft y lo light y lo hard y lo tecno y lo pop. Venía, de nuevo, el olvido.

Ahora parece que los indios vuelven a importar. Otro novelista, Mario Vargas Llosa, se rasga la camisa inglesa: anuncia “un nuevo racismo” de indios contra blancos y vomita su indigestión ideológica en una columna publicada en La Nación, en la que inscribe en la “izquierda boba” a quienes celebran la llegada al poder de Evo Morales. Provoca espanto que la inteligencia, que nadie puede negarle a Vargas Llosa, se preste a lecturas deplorables del mundo y del prójimo.

Hoy en las ruinas del Tiahuanacu, por las que muchos argentinos deambularon en sus veintes con poca plata en el bolsillo y hojas de coca en la boca, Evo Morales será investido entre los suyos, los aymara, como el nuevo presidente boliviano. Ellos, los bolivianos, cuya lengua cerrada y sus rituales solíamos admirar, fueron de a poco transformándose en bolitas, en inmigrantes de ojos achinados aptos para el trabajo doméstico o la construcción. Fueron perdiendo aquel rayo misterioso y quedando expuestos en su pobreza y su ignorancia. Y sin embargo, en un proceso completamente diferente al que inaugura Chile con su presidenta electa de ascendencia francesa, hoy los bolivianos tendrán en Tiahuanacu su fiesta, con uno de los suyos al frente, después de una triste y larga historia nacional que los confinó a ser, por indios, los últimos entre los últimos.

¿Reirán mejor?

(Sandra Ruso - Página/12)

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-