"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




14 de Diciembre, 2005


Para Pablo, a boca de jarro

Publicado en Para Pablo... el 14 de Diciembre, 2005, 22:34 por dvaldez

El televisor retumba a mis espaldas

Un programa pedorro que no dice nada

Que el Adolfo, que Alicia, acostumbrándose a su nueva banca

Que chiche, Pampuro y la puta madre que los reparió

Tan distintos a vos

De distancia, un mundo

Pienso en tu dolor

Y lo comparo con el mío

Olvidado tiempo atrás

Y que ahora me parece tan chiquito

Comparando

 

Y las mesas de café

Te extrañan

En las vetas están tus huellas

Y hay un vaso

Sin lavar

Que tiene tus marcas

Lo hice dejar así

Para que no te añore

Hasta que vuelvas

 

Yo también espero el avión-Pablo

Ver el humo blanco

Sentir el aterrizaje

Correr a tu encuentro

Y darte un abrazo

 

Qué se yo

No paro de pensar en vos

Y como ves

La poesía no es mi tierra

Pero no me importa

Lo que suelta el corazón

Así escrito

No necesita justificarse

 

Lo saco al aire

Y te lo muestro

Sin vueltas

Sin vergüenza

 

A la vuelta

Prometo

Decirte todo

De igual manera

O distinto

 

Aunque sospecho

Que cuando te vea

No podré decirte nada

 

Mi alegría

Se encargará de enmudecerme

Espero el Avión-Pablo

Publicado en Para Pablo... el 14 de Diciembre, 2005, 16:52 por Van Helsing

Un camión cargado de leña, destartalado. Atrás, una frase pintada a mano, inusual, extraña: "Un viejo adversario despide a un amigo. R. Balbín a J.D. Perón". Y pensé de pronto en mis abuelos y en Pablo y en mí.

Dos abuelos ferroviarios. Uno radical, otro peronista. Uno no esperaba nada, miraba al suelo y hacía su quinta: vivió hasta 1995; el otro esperaba el avión negro, miraba al cielo y tomaba su Amargo Obrero: murió en diciembre de 1972. Adversarios, amigos, consuegros, Montescos y Capuletos, crudos y cocidos, Dios y el Diablo en el taller.

También yo miro todo el día el cielo, hasta que aparezca el Avión-Pablo.

Levanto mi copa, y pronto voy a poder decirte: "Un viejo adversario recibe a un amigo".

Acaso me anime y te diga hermano, y te diga compañero, y sepamos entonces que el hambre y la sed de justicia nos han unido para siempre.

14-12-05

Besos por celular

Publicado en Poemitas. el 14 de Diciembre, 2005, 16:37 por Van Helsing

Odiaba el celular
tobillera electrónica
Gran Hermano con jueguitos.

Pero ahora.

Las cinco letras
de tu nombre
ablandan el cuarzo de la pantalla
lo saturan de besos
que fueron,
que están detrás de una tecla,
que serán.

Cinco letras,
ojos verdelagoprofundo.

Odiaba el celular.
Pero ahora.

14-12-05

REALMENTE NO ERA SU DIA DE SUERTE

Publicado en Para Pablo... el 14 de Diciembre, 2005, 14:53 por Omarmay

Cuando Ladislao Styaszyc le pidió a su jefe para faltar el día martes 13 por ser un día de mala suerte y que no saldría de su casa, no entendía la cara de asombro de su superior. Lo que no sabía era que esa presunción lo llevaría a su muerte.

El "Polaco" como se le conocía, tenía unas profundas convicciones religiosas, lo que tambien lo hacía totalmente supersticioso, por lo que decidió no salir de su casa ni hacer nada el día signado por la mala suerte. Lo que no recordaba, era que en un día igual del calendario había tenido su debut sexual en un prostíbulo de su Cracovia natal, sin preservativos que la post-guerra hacía escasear, y zafó de la gonorrea y sífilis que el ejército aliado había dejado como recuerdo de liberación. También un día como ese había adquirido su primer traje, con el que se lucía delante de las casaderas. No se casó un martes 13, por supuesto, pero si vió por primera vez  a quien lo llevaría al altar y al desamor, engaño incluído.

La invasión alemana, luego rusa y todas las permanentes contingencias que su país sufría, lo decide a trabajar en barcos pesqueros, que era una forma no solo de viajar, sino huir de sus recuerdos. En una noche de alcohol y sexo comprado, ve en Puerto Madryn su lugar en el mundo, entre amores que le juraban fidelidad cuanto más dolares mostrara, mas querido se sentía, gracias al libre mercado.

Pero el Polaco,era polaco, no de estirpe conquistadora, su destino era ser dominado, estafado en su amor que se le fué del cabaret con un guitarrista para Buenos Aires como Evita, aunque él desconociera el destino trágico de estas nuevas tierras.

Las salidas al mar en busca de langostinos duraban hasta 40 días, lo que ahondaba mas la soledad del polaco por su dificultad con el idioma y no entender a sus jóvenes compañeros que salían a hacer sus primeras mareas, y se pasaban a los besos y demás devaneos amorosos, con los cocineros, habitualmente gordos, sucios y homosexuales. Se aislaba de todo contacto con sus conjéneres, mas su parquedad habitual, concentrándose plenamente en el trabajo la mayor parte del tiempo.

Su jefe no salía del asombro ante el pedido del Polaco, era su mejor operario, jamás había faltado ni solicitado hacerlo, no se podía negar pese a lo insólito del motivo, en definitiva-pensó- había que respetar sus creencias, aunque perdiera esa salida al mar  su trabajador de mayor enjundia.

Así, el Polaco, se quedó en su casa con el firme propósito de no salir mientras durara ese día nefasto. Mientras preparaba café para su desayuno, lo picó una avispa venenosa, eso lo sabría después, ya que le restó importancia y pensó que no pasaría de una simple irritación. Enciende la televisión hartado de la cumbia villera que escucha su vecina, siempre a un volumen demoledor, y no advierte el anuncio sobreimpreso de alerta sobre la presencia en la zona de la avispa alemana, conocida como chaqueta amarilla, por su forma, ahora en pantalla que el Polaco relaciona con su amor vestida por Van Goth en un cabaret de Rawson, entre guardias carcelarios mezclados con visitantes pesados que se disputan  a los travestis.

La agonía avanzaba lentamente junto con el paso de las horas, y cuando el polaco se da cuenta de su deterioro paulatino, el veneno ya estaba instalado en él. No tenía fuerza para pedir auxilio o llegar al teléfono y avisarle a su jefe que la avispa tenía que ser germánica para invadirlo y matarlo lentamente. Realmente, no era su día de suerte.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-