"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




8 de Noviembre, 2005


Publicidad Taller

Publicado en General el 8 de Noviembre, 2005, 17:14 por scalona

AVISO TALLERES MARTES Y JUEVES

Publicado en General el 8 de Noviembre, 2005, 16:44 por scalona

el encuentro del jueves 17 de noviembre, se adelanta al MARTES 15 de noviembre, de modo que, los de los jueves, deberán venir el martes.

Ese día coordinará la actividad, la poetisa rosarina (corondina, en realidad) MARÍA PAULA ALZUGARAY.

El motivo del cambio, obvio, es que el jueves 17 hacemos el FESTIVAL SOLIDARIO DE FABRICIO SIMEONI  en Teatro  LA COMEDIA....

                                 Marcelo

CAMPEON DEL PEDAL

Publicado en Parodias el 8 de Noviembre, 2005, 14:11 por Omarmay

Que lo parió. Miro el triciclo y me emociono de solo pensar las satisfacciones que me va a dar este pibe. Desde que nació lo sabía, por eso le puse Juan Gabriel.

-¡Cómo el arcángel!  - exclamó la madre- emocionada mientras se persignaba.

-No boluda -le dije- como los hermanos Curuchet, glorias del pedal argentino. Juan es fondista y Gabriel velocista, y éste, seguro trae esas condiciones.

Que emoción cuando vió el triciclo. Con apenas doce años, ahí nomás se le subió y sin que nadie le dijera nada, salió velozmente por la vereda, si eso no es una intuición natural que venga Dios y lo vea.

Le colgué dos plumas al manubrio, en símbolo de las alas que le darían los hermanos Juan y Gabriel para que vuele en las distintas competencias. El chupetito es para que no pierda la inocencia en el mundo profesional. Si, porque a éste lo hago correr. Fijate que hasta la pintura le hace saltar de lo rápido que va.

-A mi me parece que está oxidado y descascarado desde que lo juntaste del volquete -le decía Américo Ruben, vendedor de churros y tortas fritas como el padre orgulloso del futuro ciclista.

-¡Claro que está oxidado! no te digo que cuando llega a la esquina da la curva parado en los pedales y se desprende la pintura, ¡en dos ruedas las da el guacho!.

-No te parece que está un poco gordo,-le dice indiferente Américo Ruben- porque no probás con el fulbo, así adelgaza un poco, como yo, y aflojale a los churros.

-A éste lo alimento bien, nada de pichicatas como los gringos y los maricones de los tenistas. Con los churros y tortas fritas que me sobran, más un buen mate cocido con leche para que los ablande, le hago desarrollar masa muscular. Ya vas a ver que sale bueno.

-Bueno, entrenalo bien, porque así mas que correr va a terminar aplastando  al triciclo y para que lo aguante va a necesitar tu bicicleta de churrero-decía Américo Ruben recostado a un árbol.

Puta madre, nunca faltan envidiosos -pensó para sus adentros-, por eso le colqué un amuleto para la suerte y espantar las malas ondas, para que me lo proteja y acompañe. Siempre aparecen nubarrones en los sueños y alas para volar que uno le pone a sus hijos, como si quisiera que termine vendiendo churros y tortas fritas como él y... como yo...si no supiera que todas las pompas son fúnebres. Te tiran pálidas, te lo quieren bajar, pero los hermanos Curuchet con su bendición me lo llevaran, tirando los dos para que suba, siempre parado en los pedales, al cenit celeste y blanco de gloria que le espera.

-Dale Pancho, dejate de soñar que ese lechón lo único que puede correr es atrás de un choripan -le inistía Américo Ruben- vamos a vender unas tortas al Parque Urquiza. Es la hora del mate.

-Pará, acomodo las de ayer arriba así salen primero- contestó- y las de hoy me las guardo para Juan Gabriel, medalla de oro, mientras besaba la foto del campeón del pedal.

Circulos (una colaboración de Julio Roldán)

Publicado en Fotitos. el 8 de Noviembre, 2005, 11:21 por El más peor de todos

Reina en el Cielo (Querido Freddie)

Publicado en General el 8 de Noviembre, 2005, 10:18 por Van Helsing

"Las pinturas modernas son como las mujeres, si tratas de entenderlas nunca podrás disfrutarlas". La anotación que se conserva en un cuaderno de autógrafos tiene la firma de Farok Bulsara. Estamos en 1962, en el St. Peter's School de la India. Farok tiene 15 años, y hace siete que llegó para quedarse como pupilo. Desde la lejana isla de Zanzíbar, al este de Africa, viajó por mar durante ocho semanas, solo, dejando atrás todo lo conocido. Su familia es persa, su padre un diplomático al servicio de Inglaterra. Es delgado, de grandes ojos y dientes prominentes.

 El colegio inglés tiene una disciplina rígida, aunque hay actividades artísticas como música, teatro y pintura. En el pequeño salón, hay un piano en el que el pequeño Farok compuso melodías y asombró a sus profesores cantando "O sole mío". En poco tiempo armó un grupo musical con permiso de las autoridades: "The Hectics". Estamos a finales de los '50.

 Pero en Zanzíbar, donde estaban sus padres y sus hermanas, hubo una revolución y todos los funcionarios emigraron. Farok se reunió con su familia para viajar a Londres, concretando impensadamente una vieja ilusión. La situación económica de la familia se deterioró drásticamente, pero el entusiasmo del joven Farok dio confianza a todos para salir adelante. Se instalaron en el suburbio de Feltham y él consiguió un puesto como empaquetador en una fábrica. Quería estudiar arte, pero carecía de certificados académicos. A los 18 años se inscribió en el Politécnico de Eiselwood y en dos años se graduó con notas sobresalientes.

 Cuando pudo, por fin, ingresar al Colegio de Arte Earling, se inclinó por diseño gráfico, aunque trabajó también en el diseño de modas. Siempre estaba bocetando nuevos modelos, oscilando entre lo clásico y lo exótico, entre lo formal y lo innovador. Entró en contacto con el arte pop del Londres de fines de los '60. En el colegio, todos estudiaban música.

 Sus amigos Roger Taylor, Brian May y el cantante Tim Staffel, tenían un grupo llamado Smile. Farouk, que ya firma sus dibujos como Fred Bulsara, sigue al grupo en casi todas sus presentaciones. Los acompaña, les da su opinión. Cuando Staffel decidió alejarse, Freddie les dijo: "Bueno, cantaré yo. Podemos hacer esto, esto, y aquello". Se sumó el bajista John Deacon, y comenzó la historia más conocida de un grupo rebautizado como Queen.

 Cuando estaban preparando su primer disco, Freddie escribió la canción "My Fairy King", en la que decía "Oh madre Mercurio, ¿qué me has hecho?". "Voy a ser Mercury, porque la madre de la canción es mi madre", decidió. De allí en más se llamó Freddie Mercury.

 El grupo asistía a un lugar donde había muchas chicas jóvenes, a principios de los 70. A Freddie le gusta ir a "mirar el paisaje". De pronto, recuerda Bryan May, "Freddie empezó a hablarme de Mary Austin, continuamente, era evidente que quería salir con ella. Hasta que yo le dije: es solamente mi amiga, y entonces me pidió que se la presentara". Diez meses más tarde, Freddie y Mary se fueron a vivir juntos. Muchos sostienen que fue el amor de su vida. La relación duró seis años.

Ella lo recuerda sensible, generoso, franco, feliz. Pero en un momento, dice, "él empezó a ser distinto, perdió su alegría natural, su espontaneidad. Era otra persona". Freddie pudo por fin hablarle, y decirle que era gay. Ella lo escuchó conmocionada y nada le reprochó. Le ofreció su amistad y su apoyo. Freddie no podía creer en la comprensiva reacción de su mujer: "Yo no podía negarle el derecho a estar en paz consigo mismo. Él daba todo, ¿cómo negarle algo?".

 Los primeros discos de un rock duro, alternado con trabajos vocales, como Queen y Queen II, desorientaron a más de un crítico. Llegaron después los discos famosos como Una noche en la Opera (con sus insuperables "Rapsodia Bohemia" y "Love of my life"), Un día en las carreras, Noticias del mundo, Certero ataque al corazón, generalmente los preferidos por los viejos seguidores del grupo en todo el mundo. En los '80, el rock sinfónico de Queen derivaría hacía música más bailable y algunas bandas de sonido para películas como Flash Gordon y Highlander. Vinieron las giras mundiales.

 Queen fue un grupo exitoso y Freddie su ícono, por la versatilidad de su voz, su trabajo escénico, sus vestuarios que atravesaron estilos dispares: trajes blancos de raso con capas como si fueran alas, calzas con rombos blancos y negros, musculosas, muñequeras y pantalones de cuero, pelucas, maquillajes, trajes blancos clásicos para sus discos solistas (donde grabó una memorable versión del "The great pretender"), smoking para su trabajo con Montserrat Caballé.

 Cuando la soprano española quiso conocerlo, en 1983, Freddie le pidió a Mike Moran que lo acompañase. Se encontraron por primera vez en el Hotel Ritz de Barcelona, con un piano y pocos testigos. En otra oportunidad, en la casa de Freddie en Londres, estuvieron tocando el piano y cantando toda una noche, hasta que empezó a clarear. Una multitud se había juntado frente a la casa para escuchar en vivo esas magníficas improvisaciones. De allí surgió una amistad duradera y el disco Barcelona, para los Juegos Olímpicos de 1992, que Freddie no llegaría a ver. Pero en 1987, se presentaron en Ibiza con orquesta, coro y lleno total del público. Mercury bromeaba: "Olviden el rock, soy una estrella de la ópera". Montserrat declaró "Él me amaba mucho, y yo a él". Y no cree que vuelva a cantar dúos, no después de hacerlo con Freddie.

 Mientras alternaba Nueva York con Munich y una apacible casa sobre el lago suizo de Montreux, Freddie entró en un descontrol que probablemente lo llevó a sucumbir bajo una nueva y mortal enfermedad: el sida. Tras algunos años de vida agitada, volvió a la monogamia. Pero cuando supo que estaba enfermo, le dijo a Jim Hutton, su pareja: "La puerta está abierta si quieres irte". "No seas tonto, jamás te abandonaría en una situación así", fue la respuesta que recibió.

 Diana Moseley, encargada de su vestuario público y privado, le hizo prendas con tela de seda porque la ropa común lo lastimaba. Cuando grabó "Sligtly Mad", ya no sentía el calor de los reflectores, pesaba muy poco y usaba maquillaje y peluca.

 Dejó grabada su voz, trabajando a veces sólo una hora por día, para las canciones del disco Made in Heaven, que se editó cuatro años después de su muerte.

 Grabó también un video donde hablaba por primera vez de su enfermedad. Pasó sus últimos días con la incondicional Mary Austin, Jim Hutton, su asistente personal y Diana. Una tarde, luego de jugar "Scrabble" a solas con Diana, cuando ella se despedía, Freddie le dijo: "Gracias por compartir la tarde con un hombre viejo".

 Algunos lo vimos en Rosario en marzo de 1981, y todavía conservamos la entrada. Su voz, a pesar del idioma, nos ha emocionado a lo largo de más de dos décadas. Siempre nos fascinó esa mezcla de reina y torero, de arlequín y tenor, de guerrero furioso y delicado vocalista.

 Su primera foto se conserva en el "Art Capital Studio", de Zanzíbar, su tierra natal. Allí también recuerdan a Farok Bulsara, que desde esa isla tropical se fue a otra más al norte, pero terminó conquistando al mundo entero.

 El domingo 24 de noviembre de 1991, Freddie Mercury dejó de respirar.

Han pasado casi catorce años, "Anyway the wind blows..."

Angina Péctoris del Alma

Publicado en De Otros. el 8 de Noviembre, 2005, 10:12 por Paula Aramburu

Pidieron un texto sobre "corazones rotos". 

Y sólo se me ocurren dos grandes obviedades: la primera es que un corazón roto duele, y mucho, se desgarra, se desangra, se desgrana y grita, grita de dolor y cree que podría morir de pena, pero no, no se muere (al menos la mayoría de las veces); y la segunda es que es muy triste que a una le rompan el corazón, pero también es muy triste ser una quien le rompe el corazón al otro. Y así el sufrimiento se duplica.

Clarice Lispector lo dice tan bien, que después de todo, para qué seguir yo?

“Sólo que de ésta no se muere. Pero todo, menos la angustia, no? Cuando el mal llega, el pecho se pone estrecho, y aquel reconocible olor de polvo mojado en aquella cosa que antes se llamaba alma y que ahora no se llama nada. Y la falta de esperanza en la esperanza. Y conformarse sin resignarse. No confesarse a sí mismo porque no se tiene ya qué. O se tiene y no se puede porque las palabras no aparecerían. No ser lo que realmente se es, y no saber lo que realmente se es, sólo saber que no se está siendo. Y entonces llega el desamparo de estar vivo. Estoy hablando de la angustia, del mal. Porque algo de angustia es parte: lo que está vivo, por estar vivo, se contrae”. (Publicado el 30/11/68 en Journal do Brasil)

¿Tato o Mariano?

Publicado en De Otros. el 8 de Noviembre, 2005, 9:45 por Van Helsing

"Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía”.

(Esto lo decía Tato Bores en uno de sus programas -vestido, creo, de Hamlet- pero lo escribió Mariano Moreno en el prólogo a la traducción de "El Contrato Social" de Juan Jacobo Rosseau. ¡Que lo(s) parió!)

Oblongas

Publicado en General el 8 de Noviembre, 2005, 9:39 por Van Helsing

Las oblongas fueron las armas en nuestra sorda y supuestamente exitosa batalla contra el sistema, allá en los oscuros principios de los ochenta. Por si alguien no lo recuerda, eran los tiempos de José Mercado.

 Hacíamos el doble turno del Politécnico, así que entre las once y las trece teníamos un sabroso intermedio, tres días por semana. Al principio lo ocupábamos en comer y estudiar, y poco a poco la geografía cercana, hasta entonces terra incognita se nos fue revelando; casi todos nosotros teníamos quince años ‑de aquel entonces‑ y veníamos de la profundidad de los barrios. Conocimos el Parque Urquiza, con sus cañones, el planetario y el Sembrador, las barrancas, la Plaza López, el centro y, sobre todo, las salas de flippers.

 Al principio, Fabio descubrió que en el Club Temperley, a pocas cuadras del Poli, por Ayacucho, había dos máquinas en las que se podía jugar, en un momento en que estaban prohibidas para los menores de 18.

 Después apareció un local, bastante escondido, quizás en la calle Cochabamba o Pasco, y también a pocas cuadras, que pertenecía a una institución para chicos discapacitados: dos o tres máquinas y una mesa de billar, donde el alemán Lembach hacía esas maravillas que nos hacen preguntarnos todavía por qué no se está ganando la vida como Paul Newman en El color del dinero. En el local deambulaban chicos con Síndrome de Down, y en nuestra crueldad adolescente, verbal y secreta, el lugar tenía un nombre que ahora nos da vergüenza, aunque nunca tuvimos un gesto equivocado hacia esos chicos pacíficos que nos interrogaban con sus miradas hondas y dulces.

 Algunas veces, con horas libres anunciadas a tiempo, hacíamos un viaje hasta Arroyito, que se repetía en alguna salida de fin de semana, hasta el bar de don Karami, en Avenida Génova y bastante cerca de la cancha de Central. El bar estaba en la esquina, y el salón y la barra formaban una "L" gloriosa, donde cabían las mesas, el flipper y una mesa de Casín, en la que los parroquianos jugaban a las cartas por plata. Nosotros no pasábamos de una gaseosa y de una infinidad de fichas jugadas en la máquina a la cual era casi imposible sacarle un partido. Salvo, por supuesto, que jugara el Alemán. Adrián nos había hecho conocer ese refugio de la cultura, en la zona norte donde muchos vivíamos.

 Pero la cuestión de las oblongas surgió con el libre acceso a las salas de juego. En Alem y Pellegrini, justo frente a la parada del 210, en la vereda opuesta al mítico bar Blanco, se abrió un local enorme en una esquina obscenamente vidriada. Pronto se llenó por igual de flippers y prehistóricos videojuegos, en los que había que recorrer un circuito de autos rodeado de palmeras o destruir formaciones de naves espaciales que se abalanzaban sobre los angustiados disparos del jugador.

 Entonces, una mañana o una tarde, escuché la palabra mágica: oblongas. Pensé en La caja oblonga de Poe, que tiene adentro una muerta y sal, esa caja que entra en emergencia cuando el barco que la transporta naufraga, y se hunde en el océano arrastrando al marido doliente.

 Pero estas oblongas eran una creación de Oscarcito y del Loro Esteban. Habían encontrado la forma de hacer fichas de plomo, con moldes de yeso. La línea de producción estaba bastante ajustada, algo así como cuatro fichas por minuto, con varios moldes que tenían una vida útil de unas veinte coladas. Así que las fichas se reproducían, eran primorosamente retocadas a lima, y salían al ruedo. A nosotros nos costaban el triple de su peso en plomo, lo cual era bastante justo teniendo en cuenta el trabajo y el material inutilizable. Claro que el plomo era fácil de conseguir, en cualquier galponcito de los fondos de nuestras casas.

La cuestión era cómo introducir las fichas sin que el dueño del local se diera cuenta. Al principio era sencillo, hasta que aparecieron las primeras cajas de las máquinas atiborradas de oblongas. De allí en más, la técnica era comprar algunas fichas y, mientras se estaba jugando ‑con tres o cuatro de nosotros como barrera visual‑ introducir la oblonga, que se deslizaba graciosamente para confirmar con un ruido seco su ingreso glorioso al corazón de la máquina. Las oblongas llegaron en nuestro auxilio cuando el vicio se nos hacía insostenible.

 Por un tiempo creímos que le estábamos ganando al sistema, aunque lo único que hacíamos era seguir presos de ese territorio hipnótico del cual habría de sacarnos, poco después, la guerra que se llevó la vida de los conscriptos y el despotismo de los generales, almirantes y brigadieres de la dictadura.

 A pesar de lo que digan los desmalvinizadores, muchos de nosotros tuvimos noticias, recién ahí, de que existía el imperialismo. Un poco más tarde, supimos que ese imperialismo había prohijado la dictadura, la deuda, la noche de horror que se llevó la vida y la libertad de miles de compatriotas. Y que su industria fabricaba también esas maquinitas, doblegadas durante un tiempo por las ingenuas oblongas que se escondían en nuestros bolsillos.

Loca Fantasía

Publicado en General el 8 de Noviembre, 2005, 7:10 por scalona

Tu mano se despide de mi talle;

mi cuerpo se recuesta en el adiós

y maldigo nuevamente,

la loca fantasía

de amarnos para siempre…

                                    hablábamos ayer con MARIO PIAZZA

cineasta, sobre unos textos de su último documental "Mónica es

mamá- Madres con ruedas", y él usó la expresión LOCA

FANTASÍA, yo le dije que era muy tanguera y enseguida encontramos

al menos tres tangos donde se la utiliza.

El de arriba es "Canyengue y tristón" de Adriana Lamela.

Apellido eufónico el de la mina... ¿no...?  ¿O loca fantasía...?



  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-