"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Penitencias

Publicado en Cuentos el 28 de Octubre, 2005, 17:18 por gabrielagervasoni

PENITENCIAS

                   -¿Eso querés?

                   No pude contenerme y grité que no, que no quería caer al pozo. Lloré muy fuerte. Para que el aire me llegara a los pulmones tenía que inspirar tan profundo que el cuerpo me temblaba. Ramona me arrastró lejos del pozo tironeándome de la ropa.

                   -A mí no me toman más para la chacota, manga de malcriadas. Vos, Laura, metete de nuevo en la casilla y te quedás quieta hasta que yo te diga –dijo Ramona-. Mi hermana se sacó el colgante del cuello, me lo dio y fue corriendo hasta un baño en desuso que había en el patio.

                   Ese día Laura  perdió el miedo a los bichos imaginarios, al “hombre de la bolsa” y a Ramona. Inexplicablemente desde esa larga penitencia en el baño no creyó más en ninguna de sus amenazas y a partir de ese momento el poder de nuestra niñera se esfumó. Con la nueva actitud de mi hermana se resolvió una parte del problema, porque yo empecé a sufrir sólo mis humillaciones, a sentir impotencia por el abuso de Ramona sólo respecto de mí.

                   Con una frialdad pasmosa para una nena de siete años, comencé a planear la penitencia de Ramona. Debía ser dolorosa pero, sobre todo, definitiva. Laura  fue mi cómplice. A pesar de que pensé que su inocencia podría perjudicarnos, mi hermana fue colaboradora y sumamente reservada. En realidad la penitencia no era sólo para Ramona, por efecto colateral nuestra obra empezaba a tener también un co-protagonista.

                   El plan comenzó a ejecutarse un sábado de sol calcinante. Una llovizna breve había levantado el calor del piso y casi no se podía respirar. El objeto elegido fue una esclava de oro que mi madre había recibido al cumplir quince años. Para Laura  las alhajas eran como una continuación de mamá, por eso antes de tirarla al pozo la tuvo un rato largo en la muñeca. Comprobamos que el pozo realmente era profundo: la pulsera desapareció como si la tierra se la hubiera tragado.

                   Al otro día, en el horario en que Ramona dormía la siesta, fui yo la encargada de alimentar el pozo con los aritos de brillantes de la abuela Elisa (una joya única, según decía Ramona). Cuando decidí tirar al pozo el anillo de compromiso de mamá Laura no estuvo de acuerdo. A ella le gustaban los colores y la sortija tenía dos rubíes, dos zafiros y un brillante. Cuando la convencí y tuve que arrojarlo, Laurita cerró los ojos apretándolos con fuerza, como si le doliera algo dentro del cuerpo.

                   En total, el pozo recibió doce piezas de oro y piedras. Haber tirado más hubiera sido un desatino. Confieso que me sentí capaz de desprenderme de todo lo que mamá guardaba en su habitación, incluyendo sus vestidos, sus zapatos y las pequeñeces que me recordaban sus innumerables y frívolos abandonos.

                   Mis padres volvieron una semana después del día en que tiré al pozo el collar de perlas de doble vuelta. Ellos estaban contentos y bronceados. Ramona les informó que nos habíamos portado bien, lo cual era cierto, ya que la consumación de su penitencia nos había mantenido entretenidas y tranquilas.

                   Una noche oí que mamá llamaba a Ramona a los gritos. Estuvieron en el cuarto de arriba cerca de una hora; corrían muebles, rugían, hablaban y de a ratos se escuchaba chillar a Ramona. Lloraba con verdadera angustia, con desesperación. Me recordó mi propio llanto.

                   A la mañana siguiente nuestra niñera y sus cosas no estaban en la casa. Le pregunté a mamá a dónde había ido Ramona pero ella no contestó.

                   -¿La echaste? –insistí-.

                   -Sí –me dijo-. Son cosas de grandes, cuando crezcas vas a entender.

                   Y entendí.

                   Mamá no.

Gabriela Gervasoni

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-