"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




No da para aguafuerte, pero...

Publicado en Aguafuerte el 24 de Octubre, 2005, 13:51 por cbagnato

Oráculos

 

Todos saben que el Hombre y el Universo, es decir, el mundo, fue creado de la nada y en siete días.

 

También sabemos que quiso Dios comunicarse con los Hombres, y para eso recurrió a intérpretes, adláteres y representantes de toda laya. Desde ermitaños hasta reyes, la historia es rica en personajes que tenían un contacto directo con Él.

 

Probablemente cansado de lidiar contra impostores o traidores, Dios encomendó la tarea de intermediario a objetos y seres menos propensos a la canallada. Así aparecen loa árboles parlantes, los mensajes en las entrañas de las aves, en la forma de las nubes, en los objetos celestes y en textos de su propia autoría.

 

No deben faltar en esta enumeración los objetos, sustancias y lugares que auspiciaban un viaje a los dominios celestiales. Sin ir más lejos, podemos rescatar los oráculos de Delfos, los jugos de algunos vegetales, algunas estatuas, las líneas de las manos y las bolas de las brujas.

 

Es una verdad de Perogrullo que el mundo está en decadencia. Atrás quedaron los días donde había en la tierra gigantes, longevos, profetas, unicornios, dragones e hipogrifos. Ya no es frecuente el hallazgo de elíxires milagrosos y casi nadie espera llegar el extremo del mundo. Cualquier viaje es concretado con mínimos riesgos y menores beneficios.

 

Esta cualidad del mundo fue bautizada con el curioso nombre de entropía.

 

Incapaz de revertir las leyes de la termodinámica, Dios mismo tiene cada vez menos contacto con su obra.

 

La decadencia no sólo extinguió los minotauros y los cíclopes, sino que afectó también a los hombres.

 

Siendo los hombres inhábiles ya para escuchar la voz de Dios, o de descifrar los oscuros versos de Delfos, el Creador debe emplear métodos menos sofisticados, pero también más populares, de comunicación.

 

Hoy, a falta de espejos de tinta o de zarzas ardiendo, cualquiera puede adivinar el futuro. Nadie ignora que las personas con ojos rasgados tendrán fortuna como tintoreros o conocerán el reconocimiento en películas de acción. Tener las cejas juntas y pobladas augura venturas en el rubro gastronómico y la facilidad para el idioma italiano o el francés indica fogosidad amorosa. Por otro lado, la piel oscura, la nariz chata y los labios gruesos son oráculos de desgracia inevitable. Con la inhumana suficiencia de las leyes divinas, aquellos que tengan estos últimos signos, serán poseedores de un aciago destino.

 

Carlos Bagnato

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-