"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




CIXOUS

Publicado en General el 2 de Marzo, 2016, 17:23 por MScalona

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HÉLENE CIXOUS . LA LLEGADA A LA ESCRITURA.-

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Al principio adoré. Lo que adoraba era humano. No personas, no totalidades, no seres denominados o delimitados. Sino signos. Parpadeos de ser que me impactaban, que me incendiaban. Fulguraciones que llegaban a mí: ¡Mira! Yo me abrasaba y el signo se retiraba. Desaparecía mientras yo ardía y me consumía entera. Lo que me sucedía, poderosamente lanzado desde un cuerpo humano, era la Belleza: había un rostro, en él estaban inscriptos, guardados, todos los misterios, yo estaba delante, presentía que había un más allá al que no tenía acceso, un allá sin límites, la mirada me oprimía, me impedía entrar, yo estaba afuera, en acecho animal. Un deseo buscaba su morada. Yo era ese deseo. Yo era la pregunta. . Destino extraño de la pregunta: buscar, perseguir las respuestas que la calmen, que la anulen. Si algo la anima, la eleva, la incita a plantarse, es la impresión de que el otro está allí, muy cerca, existe, muy lejos, de que en algún lugar en el mundo, una vez cruzada la puerta, está la cara que promete la respuesta por la cual uno continúa moviéndose, a causa de la cual uno no puede descansar, por amor a la cual uno se contiene de renunciar, de dejarse llevar, a muerte. ¡Qué desgracia, empero, si la pregunta llegara a encontrar su respuesta! ¡Su fin! . Adoré el Rostro. La sonrisa. La cara que hace mi día y mi noche. La sonrisa me tenía a raya de éxtasis. En terror. El mundo edificado, iluminado, aniquilado por un estremecerse de esa cara. Ese rostro no es una metáfora. Cara, espacio, estructura. Lugar de todos los rostros que me dan nacimientos, que detentan mis vidas. Lo vi, lo leí, lo contemplé, hasta perderme en él. ¿Cuántas caras para el rostro? Más de una. Tres, cuatro, pero siempre la única, y la única siempre más de una. . Lo leí: el rostro significaba. Y cada signo indicaba un nuevo camino. Camino a seguir, para acercarse al sentido. El Rostro me susurraba algo, me hablaba, me llamaba a hablar, a descifrar todos los nombres que lo rodeaban, lo evocaban, lo rozaban, lo hacían aparecer. Él volvía las cosas invisibles y legibles, como si estuviera convenido que, aunque la luz se alejara, las cosas que ella había iluminado, no desaparecerían; lo que ella había tocado, se quedaría, no cesaría de estar aquí, de brillar, de dejarse aún ser tomado por el nombre. . . - 

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LA LLEGADA A LA ESCRITURA . Amorrortu Editores, p. 9-10

Taller literario MARCELO SCALONA

Publicado en General el 2 de Marzo, 2016, 17:19 por MScalona
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BELGRANO

Publicado en General el 27 de Febrero, 2016, 10:28 por MScalona
. BELGRANO ------------- Marcelo Scalona, del libro EL MAR (ed Alción). . . De los siete locos que imaginaron la ficción de la patria Belgrano fue el astrólogo. Escritor, periodista, abogado, devoto de la Virgen militar por un viaje General por un día detuvo a los españoles por medio de una fuga: la suya y la de tres mil jujeños famélicos. Doscientos soldados de fusilería el resto, gallinas, niños, mujeres y un puñado de indios que luego ocultamos. Hizo tiempo soñando batallas imposibles una bandera, el símbolo, la palabra en Salta y Tucumán detuvo a un ejército real de cuatro mil gurkas. Perdió en Vilcapuggio y Ayohuma pero perdió como Léonidas: los detuvo. El éxodo es el origen de la libertad que llega siempre así: vencidos alrededor de la derrota enamorados del porvenir. . Somos el sueño de Belgrano: todo esto que llamamos patria es un poema o una novela de ese hombre devoto de la Virgen, General por un día padre y madre de una niña de la muerte, la ingratitud, la miseria y aquel relojito de faltriquera. Solo a un poeta se le podía ocurrir copiar del cielo la bandera y dar coraje y abrigo con eso a un lugar del mundo que ya estaba aquí, pero todavía no. . Entonces abro de par en par la ventana de mi cocina (vivo a cien metros del Monumento a la Bandera) y hay un sol que hace dudar de los grados bajo cero. Huelo el olor a leña que regalan los militantes y los bombos, los días helados de la jura. Recojo un malvón fucsia en la terraza espío un anfibio a orillas del Paraná y entre los miles de trajes de fajina escucho el retumbo de la voz de ella: de esa otra enamorada del sol, esa mujer otra ella sin sombra argentina que a veces, parece, va a quedarse sola y lejos como las enamoradas de Pizarnik sus cantoras nocturnas, cenizas, locas de amor, implacables, pero muertas de eso. . El discurso es el mismo dilema de Belgrano con Rivadavia: si seremos o no independientes. Sí, pero no tanto, dijo el Triunvirato y quisieron prohibirle crear la bandera en Rosario, el 27 de febrero de 1812. Seamos, pero sin trapos, sin moneda, sin nombre propio. Seamos sin ser y que todas las semanas siga viniendo el Fondo Monetario a revisar sus cuentas. . De rabillo, miro el punto de hervor de los fideos, los flecos “Don Felipe” henchidos al vapor y acabo de rasgarme el índice izquierdo con el rayador metálico del queso. Chupo la salsa roja del dedo y el camino retorcido de la oliva dibujando un laberinto verde musgo entre los bucles de la pasta. Me emboco la copa retinta de “Julia” ¡Quién dice que ya no quedan santos en este mundo vendido! Suena el teléfono allá en el estudio. Me da pereza cruzar la casa por tres piezas intuyo el error o el equívoco. No es ella, claro. Es un señor que pregunta por la Bolsa de Comercio, a qué hora será el cóctel y servirán el almuerzo. Tan imprudente pregunta con qué salsa aderezarán el cordero patagónico. No estoy de humor, sólo digo que a las doce sirven empanadas de negritos mapuches con salsa toba y niño dios envueltos en celeste y blanca. El tipo corta, como si bajara una guillotina. . A veces pienso que me hubiera gustado morir en Malvinas o en Vilcapuggio y Ayohuma o en Ezeiza o en Tablada en los vagones escuela de la monja Cristina que quemó el ejército de Videla en Berutti y Gálvez donde yo militaba a los quince. Mi viejo, que acaba de morirse me dejó un relojito de faltriquera: -Sí, juro… . .

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-