"Y a veces charlo, a veces rezo, a veces lloro, como guiso en mi pequeña cocina del rincón." .- --JACK KEROUAC.-




15 años sin OSVALDO...

Publicado en homenaje el 28 de Enero, 2012, 12:31 por MScalona
SORIANO. La fascinación que ejercía sobre los lectores se tradujo en enormes ventas y traducciones en el exterior.

Un escritor al que no le interesaba la literatura -como solía decir-, que aprendió de su vida nómade siguiendo a su padre electrotécnico por las distintas ciudades del interior. Fue él, que nació un día de Reyes de 1943 en la calle Alem de Mar del Plata, mientras Borges y Bioy Casares imaginaban las historias de Isidro Parodi, que nunca terminó el secundario, que no cumplió el sueño de sus padres de ser ingeniero ni el suyo de ser futbolista. Soriano, el escritor, el periodista, el cinéfilo, el fanático, “El Gordo”, que creció entre los paisajes y amistades que podían ofrecerle Mar del Plata, luego Tandil, San Luis, Río Cuarto, Río Negro, jugando a las barajas, refugiándose en el cine y el fútbol. Se hizo de San Lorenzo, sin importar lo que eso significaba en una provincia, sin nunca pensar en otra camiseta. Quizás ya entonces se gestaban los gérmenes de esa intensa provocación que caracterizaría siempre a Osvaldo Soriano.

Ya pasaron 15 años. Soriano no está. Pero no deja de estar presente. Ni él, ni el periodista de Triste, solitario y final, ni su Andrés Galván y Tony Rocha, ni su Julio Carré, ni sus artistas, locos y criminales, ni sus rebeldes, soñadores y fugitivos, ni sus piratas, fantasmas y dinosaurios. No deja de estar, pese a los críticos y académicos que desdeñaron sus historias y su estilo.

Le gustaban los libros. Amaba a Arlt, a Cortázar y a Chandler. También a Simenon y a Greene, cuyas muertes, dijo, “lloró como un chico”. Su iniciación a la lectura fue con Soy leyenda, de Richard Matheson, en 1961. Y luego siguió: los clásicos del siglo XIX, los rioplatenses, los americanos, los clásicos de nuevo, implantando una lectura de orden caótico que lo seguiría toda su vida.

Así como empezó a leer, también empezó a escribir, en la oficinita de una metalúrgica de Tandil, mientras trabajaba de sereno. Se sentaba en la máquina y tipeaba hasta el amanecer sus “primeros cuentitos, muy cortazarianos”. Y nunca más pudo escribir de día. Ya en Tandil, entre reuniones de café de intelectuales socialistas, dejó de pensar en fútbol y decidió ser escritor. Ahí consiguió su primer trabajo como periodista en El Eco de Tandil. Y arrancó: llegó a Buenos Aires en 1969 detrás de una nota sobre Semana Santa encargada por Osiris Troiani, para después seguir con sus crónicas en Panorama y La Opinión, luego durante su exilio en medios europeos como Il Manifiesto y Le Canard Echainé, y en su retorno al país, en Página/12. Las vueltas de la vida: ya como periodista, volvió a recorrer las ciudades y pueblos del interior que había recorrido durante su infancia.

Fue en 1973 cuando irrumpió en la literatura con Triste, solitario y final. Apenas ocurrido el golpe de estado de 1976 se fue a Bélgica y de ahí a París, donde vivió hasta 1983, cuando regresó al país. “Las únicas dos veces que elegí realmente dónde vivir fueron la primera vez que llegué a Buenos Aires y cuando volví del exilio”, dijo alguna vez. Cuando salió de Buenos Aires nadie lo perseguía. Pero “era mejor estar equivocado con la dictadura que tener razón obedeciéndola”. Viajó y se quedó defendiendo a los exiliados y denunciando la desaparición de personas, que siguió acá, orgulloso, hasta sus últimos días, como cuando escribió para la conmemoración de los veinte años de la dictadura: “Fui, con las Madres de Plaza de Mayo, con Cortázar, Osvaldo Bayer, David Viñas, con miles de otros mejores que yo, uno más de lo que los militares llamaban ‘campaña antiargentina’”.

Y por esa época conoció a Osvaldo Bayer, personalmente. En realidad lo había conocido antes, ya que “como siempre con las muy buenas amistades, empezó con una pelea”, cuenta Bayer, a sus 84 años, mientras explora por primera vez las posibilidades del Skype en una entrevista con Ñ Digital desde Linz Am Rhein.  Él investigaba sobre Severino Di Giovanni -el anarquista fusilado por la dictadura de Uriburu-, cuando salió una nota firmada por Osvaldo Soriano sobre el mismo anarquista que decía exactamente lo contrario. Entonces, claro, Bayer llamó furioso a la revista, y habló, por primera vez, con ese tal Soriano. “Soriano, mucho gusto”, se presentó. “¿Sabe lo que quiero decirle a usted? Usted es poco hombre”. Eso entre otros improperios. Y pasaron varios años, a Bayer le tocó ir al exilio, y en la Feria del Libro de Frankfurt se encontró nuevamente con Soriano, que estaba con el editor Daniel Divinsky. Pero a esa altura, lo de Di Giovanni estaba olvidado para Bayer. “¿Lo conocés a Osvaldo Soriano?”, dice Divinsky. “Sí, mucho gusto, ahora lo conozco personalmente”, contesta Bayer, “Su libro es magnífico, es un gran escritor”. Entonces Soriano lo mira y le dice: “Sí, pero yo soy poco hombre”. Tras cuestiones aclaradas, a partir de ese momento fueron los mejores amigos.

Fue también por esos años cuando se conoció en el país No habrá más penas ni olvido -llevada al cine por Héctor Olivera- y se publicó Cuarteles de invierno, que venía de ser considerada mejor novela extranjera en Italia y fue adaptada al cine dos veces. Pero fue en Argentina, tras su imposibilidad de escribir desde el exilio, cuando lanzó A sus plantas rendido un león, Una sombra ya pronto serás -llevada al cine en 1994 otra vez por Olivera-, El ojo de la patria, La hora sin sombra y su libro para chicos, El negro de París. Y también los cuatro volúmenes con sus mejores crónicas periodísticas: Artistas, locos y criminales (1984), Rebeldes, soñadores y fugitivos (1988), Cuentos de los años felices (1993) y Piratas, fantasmas y dinosaurios (1996).

La fascinación que ejercía sobre los lectores se tradujo en enormes ventas y en traducciones a distintos idiomas en el extranjero. “Sus libros demuestran una gran profundidad de todo tipo, una sabiduría popular escrita en un idioma absolutamente popular. Y eso es lo que lo hizo triunfar tanto”, afirma Bayer. “Lo que más valor tiene es que el lector común tiene a su escritor querido, porque Soriano se metía bien en las venas de los barrios porteños, en las venas de lo que es el argentino. Nadie como él ha descrito al porteño con esa profundidad”. Fue ese particular pacto con los lectores lo que lo convirtió en el autor argentino vivo más leído de su época. Con su literatura enfrentó a los argentinos con su identidad. Como dijo Bioy Casares, un argentino que escribía como un argentino. Un novelista atípico. “En el fondo, mis libros plantean por infinitésima vez en la literatura argentina el problema de la identidad. Por eso mis personajes son contradictorios y se parecen tanto a los comunes mortales”, diría alguna vez. Conciencia civil, democrática y política, un intuitivo que montó un mundo de perdedores sentimentales, una suerte de flâneurs tragicómicos que vagan por los pueblos en busca de sí mismos.

Soriano, con Bayer, David Viñas, León Rozitchner y Tito Cossa, conformó un grupo de escritores que se reunía los jueves en “el Tugurio” -como Soriano apodó a la casa de Bayer. Era un provocador. “Siempre llegaba más tarde a las reuniones y largaba un tema para que se agarraran en la discusión Viñas y Rozitchner. Y siempre se agarraban tremendamente, a los gritos. Entonces Soriano levantaba la copa y brindaba sonriente, porque otra vez había triunfado”, recuerda Bayer. “Lo que hubiera hecho, lo que hubiera escrito si hubiera vivido”.

Como Soriano escribió alguna vez: “Un escritor está siempre igual de solo que un corredor de maratón. De esa soledad debe sacarlo todo: música celeste y ruido de tripas. Y también la peregrina ilusión de que un día, alguien decida abrir su libro para ver si vale la pena robarle horas al sueño con algo tan absurdo y pretencioso como una página llena de palabras”.

Y no hay duda de que vale la pena.

MACEDONIO FERNÁNDEZ

Publicado en De Otros. el 28 de Enero, 2012, 11:25 por MScalona

Buenos Aires, 1874-1952

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HAY UN MORIR


No me lleves a sombras de la muerte
a donde se hará sombra mi vida,
donde sólo se vive el haber sido.
... No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
de mí un ausente
y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.

Hay un morir si de unos ojos
se voltea la mirada de amor
y queda sólo el mirar del vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
no es Muerte la libadora de mejillas,
esto es Muerte: Olvido en ojos mirantes.
-

Macedonio Fernández en Relato, cuentos, poemas y misceláneas (O.C., Volumen 7)
EDIT. CORREGIDOR

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Se completó el Jurado: ANDREA OCAMPO

Publicado en General el 27 de Enero, 2012, 14:03 por MScalona

ANDREA OCAMPO, poeta, periodista, editora de Rosario

es el 3º Jurado de nuestro concurso de cuentos de verano,

sumándose entonces a BEA VIGNOLI y un servidor....   Marce

---------  algunos poemas de ANDREA OCAMPO

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SEÑORAS

señoras gordas
escriben poemas
a sus enredaderas
modelan aburridas
la arcilla del que muere
y destejen otra vuelta
del ámbar tapiz que
memora
ese tiempo feliz
(siempre pasado)
donde todas fuimos
jóvenes y hermosas

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MUJER ADULTA

si al menos
estos años hubieran merecido
la paciencia o
la esperanza y no calcular cuántas
horas de insomnio van
del sarcasmo a la depresión
y entender que cuando
la vida pierde
todo sentido, aún quedan
los electrodomésticos

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ABUELA

Ahora tiene las ideas enhebradas
con hilos débiles.
Una fragilidad
que duele en los huesos
y se contagia a los objetos
como un barniz transparente
y tangible.
Sus ojos me ven de un modo
que no recuerdo. Para ella
las paredes son de un material viscoso
y permeable. Comunican
a habitaciones inventadas, estaciones
de la infancia, viajes en
primavera. El hombre que ama
desde siempre le dice
en sueños que la espera pero
no todavía.
Me atan a esa mujer
incontables tardes de canasta,
largas rutas de crochet
y la infinita gratitud de saber
que hay un lugar
donde siempre soy bienvenida.

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n “2º Edición y Sueltos”, Editorial Ciudad Gótica, Rosario, 2004
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Andrea Ocampo nació en 1968 en Avellaneda, Buenos Aires, y reside en la ciudad de Rosario desde 1970.
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"Asfixia", la presentación

Publicado en videos el 27 de Enero, 2012, 13:09 por MScalona

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clickando

allí puede verse la presentación de la novela

ASFIXIA,  de Elisa Bellmann,

de la colección Ciudad y Orilla, Ed Homo Sapiens

http://www.youtube.com/watch?v=RUTfChNByqQ

IRENE GRUSS

Publicado en De Otros. el 27 de Enero, 2012, 12:19 por MScalona

jinetes del apocalipsis

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No hay lugar para la huida, ángel
del deseo.
Ellos, que dicen que son fantasmas,
siguen haciendo malas artes,
influyen, lo hacen bien,
estorban la huida, ángel
del deseo. Me corrompen.
Adonde fuera, el sol o la lluvia
me perseguirían como un testigo;
adonde me quedara,
ellos,
que dicen que son fantasmas,
mandarían cartas anónimas, desapasionadas
o donde la pasión
ocupa un lugar antiguo, de pacotilla.
Ahora, dicen,
el cielo se resquebraja tanto como
el suelo,
la gente lee libros trágicos,
sueña con llanuras que parecen desiertos.
Ahora, dicen, todo ha terminado.
Y yo quería un lugar,
un toque
de infancia,
una frase verdadera.


De La mitad de la verdad. Obra poética reunida 1982/2007.













Mientras tanto
-


Yo estuve lavando ropa
mientras mucha gente
desapareció
no porque sí
se escondió
sufrió
hubo golpes
y
ahora no están
no porque sí
y mientras pasaban
sirenas y disparos, ruido seco
yo estuve lavando ropa,
acunando,
cantaba,
y la persiana a oscuras.
-

-

Conté con los dedos de mi mano
las veces que tuve, no las que amé.
Las yemas de los dedos
se quedaron mirándome, las líneas
de la mano rieron (¿amé
lo que tuve? ¿Quise decir
quiero un poco
de esto o de aquello,
gané, perdí semejante
generosidad?).
Ahora que me aferro
a lo que tengo -como a un poco
de nada-,
veo líneas que una burla desecha,
y lenta, tiernamente abro
el puño, dejo caer
la arena, vuelvo a tomarla.

De Solo de contralto.

NICOLÁS DOFFO lee "El Molino"

Publicado en Sugerencias. el 26 de Enero, 2012, 14:37 por MScalona

en el sitio de SONIDOS DE ROSARIO,

está esta lectura que hace Nicolás de un fragmento de su

novela EL MOLINO, premiada en el último concurso municipal

De Rosario, "MANUEL MUSTO"

clickar allí:

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http://www.sonidosderosario.com.ar/salon-de-lectura-audios.php?audio=64|Doffo,%20Nicol%C3%A1s

-

Nicolás Doffo nació en Casilda (Santa Fe) en 1983. Vive en Rosario. Publicó la novela colectiva Apucheta, crónicas del barro (2010) y la novela El Molino (2010), que obtuvo una mención especial en el Concurso Musto de Novela de Rosario. Además colaboró con diversas antologías y publicaciones.

FEDERICO TINIVELLA

Publicado en De Otros. el 26 de Enero, 2012, 12:17 por MScalona

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poeta, fotógrafo y narrador rosarino.

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 http://federicotinivella.blogspot.com/

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            Máscaras fabriqué

             sobre las cavidades de un cuerpo

             quité pastillas de un frasco

                vos andabas por ahí

                fumando un febrero de hastío

                como una luciérnaga

                que se apaga

                en los deseos de mi mirada.

-

                La cámara se apaga,

                hay un reloj colgado en una pared muerta

                un desierto colgado en la pared.

                Te veo en un cuadro,

                te desvisto así, en la pared

                o en la otra cara que da a una ventana perdida.

                Laten las voces

              las agujas

                las manos que miraba en la penumbra

                de un desierto inacabado.

-

                Mañana sabré de esos ojos

                que ya no imagino

                hoy  sé del secreto que esconden

                cuando dejan de mirar,

                cuando se apagan.

                Las gotas en el espejo

                hablan de las gotas

                que en tu cara dejé olvidadas

                cuando pretendía en la lluvia

                encontrarte.

-

-

Estabas tomándole la mano al viento

soltándote

purpureabas en histriónicas transiciones

de geisha suburbana.

Acarició la tarde nuestro jardín

los pájaros fueron entonces calesitas incendiadas.

Así, luego de abrazar el aire

se disparó tu boca al infinito

y no hubo más remedio que resignarse,

escribir sobre el tiempo

palabras al oído.

 -

Del poemario OTRO PASTO

Ed. Fundación Ross

WISLAWA SZYMBORSKA, Nóbel ´96

Publicado en De Otros. el 25 de Enero, 2012, 21:09 por MScalona
Wislawa Szymborska

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Amor a primera vista

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Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

-

Fin y principio

-

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.

A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

-

La realidad exige…

-

La realidad exige
que lo digamos bien claro:
la vida sigue su curso.
Sucede así en Cannas y en Borodinó,
en los llanos de Kosovo y en Guernica.

Hay una gasolinera
en una pequeña plaza de Jericó,
hay bancos recién pintados
cerca de Bila Hora.
Las cartas van y vienen
entre Pearl Harbor y Hastings,
pasa un camión de muebles
bajo la mirada del león de Queronea
y solo un frente atmosférico amenaza
los florecientes jardines cercanos a Verdún.

Hay tanto de Todo
que lo que hay de Nada queda muy bien cubierto.
De los yates de Accio
llega la música
y en la cubierta, al sol, bailan las parejas.

Pasan siempre tantas cosas
Que seguro tienen que pasar en todas partes.
Donde hay piedra sobre piedra
hay un carro de helados
cercado por los niños.

Donde estaba Hiroshima
de nuevo está Hiroshima
y se siguen produciendo
objetos de uso cotidiano.

No le faltan encantos a este hermoso mundo
ni tampoco amaneceres
para los que merece la pena despertar.

En los campos de Macejowice
La hierba es verde,
y en la hierba, como pasa en la hierba,
la escarcha, transparente.

Quizá no haya un lugar que no haya sido un campo de batalla,
los aún recordados,
los hoy ya olvidados,
bosques de cedros y bosques de abedules,
nieves y arenas, pantanos irisados
y barrancos de negro fracaso
donde en caso de urgencia
satisfacemos ahora nuestras necesidades.

Qué moraleja sale de todo esto: parece que ninguna.
Lo que de verdad sale es la sangre que seca rápida
y siempre algunos ríos, algunas nubes.

En esos desfiladeros trágicos
el viento se lleva los sombreros,
y es inevitable:
la imagen nos da risa.

-
 

Los tres poemas integran “Fin y principio”, de 1993
Versiones de Abel A. Murcia

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SZYMBORSKA, es polaca (1923) y obtuvo el

Premio Nóbel de Literatura en 1996.-

ARTURO CARRERA

Publicado en De Otros. el 24 de Enero, 2012, 13:35 por MScalona

-

(Un Mapa… 13 de marzo ’85)

 

 

Más mapas

sólo para atenuar

la precisión de una

pulsión incierta,

parecida al morir

 

 

Y sólo para fingir

saber dónde se juega

y baila y enferma y

muere.

 

Pequeño saber y amor

que ellos advirtieron

pero que no experimentaron

como masa: la ojiva de

los niños

 

Rincón que se maquilla

para disimular

una convexidad

que nos ahuyenta

y mata.

 

 

O simplemente, insistir,

como al perfumar furiosamente

los yelmos antes del combate:

para impedir el hedor que despedirían

sus cadáveres…

 

O escribir como perfumar

el yelmo. Bajo el terco sentido

de una extensión

infinita.

 

 

Tregua del Gran Vidrio del campo.

 

 

Y después, sólo el vidrio

común,

la muerte como espera fragante,

sosegada.

 

 

 

 

 

(Los recuerdos con nudos, 18 de abril ’85)

 

 

¿Te acordás?

 

No tengo memoria sino

De súbitos desentierros,

 

De hundir la mano en la arena

Y hallar una bombilla de oro,

Y al instante,

Extraviar  el deformado anillo

Mordido por los gatos.

 

No tengo más memoria sino

Por súbitos atisbos de sentido

Lacunares en la sórdida tensión

De un momento en que se escucha

(o en que todos escuchan y advierten

La voz de un ausente en el hollín

De lo que digo…)

 

¿Te acordás?

 

Un tiempo que se desmultiplica

Desmultiplicándome

A mí,

Como padre y como hijo,

Como desenterrador y desenterrado

 

De un lugar, un juguete pasional,

De un delicioso momento

En la memoria imantado.

 

¿Te acordás?

 

Y ahí todo lo que se retuerce

En el te acordás repetido

Como un beso en su sello cotidiano

Pero ignoto; acústico pero muy mudo,

Apasionado: ¿te acordás?

 

 

La impostura

La impronta:

 

 

El delicioso momento de

Atisbar lo entintado

Y lo que caligráficamente apunta

A desnaturalizar lo escrito,

 

Dormido en lo calcado.

 

Del libro EL VESPERTILLO DE LAS PARCAS

Ed Tusquets

CARRERA nació (1948) en Cnel Pringles, B.A., Argentina

ARIEL ZAPPA en Página/12

Publicado en Cuentos el 23 de Enero, 2012, 13:13 por MScalona

 

Mi vida privada

 Por Ariel Zappa

-

Lo que se leerá a continuación no es más que la defensa pública de mi pudor, mi derecho a réplica y defensa a ultranza de mi intimidad. Bien sabido es que, desde que mi persona se convirtió en figura pública, hice de la discreción una disciplina. Proteger mi vida y la de mi entorno familiar se convirtió en una obsesión. Pero lo que sucedió en los últimos días ha desbordado límites inimaginables. Han burlado la seguridad de mi celular, mi iPad y mis computadoras portátiles, todos los sitios que poseo en las redes sociales han pasado a ser ventanas indiscretas, las cuales pueden ser visitadas por cualquier entidad con categoría de ciudadano y postear cuanta ignominia le parezca. Esto me ha traído perjuicios sumamente graves que detallaré. A saber:

1. Hace quince días el diario Truenodigital.com publicó en portada una foto donde un grupo de hombres posan de espalda y desnudos en el vestuario de un conocido club de paddle de la ciudad. Bajo el título "No hay más hombres", el citado pasquín insinuaba que "los profesionales de renombre que posan, llegaron al club para cambiarse de ropa y entrar a la cancha, cosa que nunca sucedió puesto que pasaron allí todo el tiempo, entrando y saliendo de las duchas, entonando canciones de Ricky Martin y vociferando epítetos de alto contenido erótico". Es mentira. Todos somos hombres de trabajo y distraernos dos horas por día jugando paddle no es más que pretender despejarse de la abrumadora tarea diaria. En consecuencia, solemos precalentar dentro del vestuario haciéndonos bromas y chanzas a las cuales los hombres somos tan proclives. Es más, invitamos al fotógrafo a sumarse y lo hizo de muy buena gana, pero curiosamente, esas fotos no se publicaron.

2. En el transcurso de la semana ha circulado por e-mail una serie de fotos en la que aparezco escribiendo desnudo en el escritorio de una habitación de mi casa. Ese lugar es el nido donde acudo siempre en busca de las musas que me son tan remisas. La curiosidad que contienen esas imágenes es que -sobre mi pelvis, y algo tapada por mi vello- asoma la cara de una jovencita arrodillada. Es cierto que el autor de la foto soy yo. Es cierto que estoy desnudo y que ese fin de semana mi familia se ausentó en viaje de vacaciones a Uruguay. Reconozco que la cara de la joven es de una compañerita de mi hija mayor. La trampa del Photoshop es, a todas luces, irrefutable. Toda esta artimaña tiene que ver, lisa y llanamente, con mi posicionamiento profesional en estos últimos años. Sacarme fotos desnudo, sintetiza la búsqueda de ese espíritu del escritor tribal, primitivo, que se despoja de toda armadura y se muestra tal cual es.

3. Sabido es que el nucleamiento de escritores que presido se reúne todos los viernes a las 23, en una cantina cercana al puerto. De allí se han filtrado fotos donde pueden percibirse rayones de color blanco atravesando el mantel bermellón que, desde arriba, componen la palabra "haceme un pete" y que la prensa amarillista ha titulado: "La cocaína reina en el ambiente literario". Reconozco que las mujeres que están sentadas a la mesa lucen ligeras de ropa.

Aclaración I: si bien aparece un pelado en el grupo, no soy yo el que porta una prenda íntima femenina en la cabeza. Aclaración II: de allí a asegurar que son prostitutas hay un paso muy grande.

Igual de indignante es la marca de agua que atraviesa las imágenes con el dominio de una web denominada Potrasencelo.com. Definitivamente, nunca hemos consumido dicha sustancia de esa manera. Que hubieran encontrado cannabis, vaya y pase, (con el perdón de la última palabra). Hace tiempo afirmé en una publicación que "todo el mundo sabe que fumar esa hierba ha sido del gusto de la mayoría de los artistas de mi generación", lo cual me causó una andanada de demandas judiciales por parte de los que, hasta ayer, fueron mis colegas. Por ello, me juré nunca más decir esto en público.

4. El hecho que más dramatismo ha desatado en mi familia data de una semana atrás. Los ciberintrusos han hackeado una netbook y, en este caso, la víctima ha sido mi madre. El sitio web Laverdadelamilanesa.com ha publicado una cantidad de e?mails y denunciado que, por parte de mi familia, hubo una oferta de dinero para que no salieran a la luz. Nada más alejado de la realidad. Mi madre tiene el derecho de recibir correos electrónicos de cuanta página de servicios sexuales quiera. Además, ?y quisiera que esto no sirva de excusa? es una mujer mayor que no sabe utilizar el recurso de "correo no deseado". Por esa sencilla razón se ha difundido todo ese ir y venir de mensajes con el sitio Padrillosparatodo.com u otros menos conocidos como Tifóndeorgasmos.com. Mi madre ha sido, fue y será, una dama respetable. Le ha tocado negar una y mil veces que los boletos de pasaje con destino a Jamaica, Bahamas y Haití que halló en su cartera la policía, la noche del allanamiento al club privado "Es la primera vez que me pasa", hayan sido de ella. Y que nunca acudió a ninguna agencia de turismo sexual.

Me da muchísima pena tener que hacer alusión a estos hechos ya que es sabido por toda la gente del ambiente que no me gusta hablar de mi vida privada. He realizado tamaños esfuerzos para que el FBI me incluya en la lista de celebridades que han sido objeto de ataques cibernéticos, pero hasta ahora la respuesta ha sido nula. Les he dado expresas directivas a mis abogados para que no cejen en el intento. Una vez más, los tan invocados Derechos Humanos, son para unos y no para todos.

Por último, mi representante aceptará el llamado de aquellos productores televisivos, radiales y gráficos que quieran ocuparse de este drama. Gentilmente accederé a entrevistas donde dar a luz estos hechos; para que toda la verdad y nada más que la verdad, al fin, se sepa.

aazappa@hotmail.com

MAX SAUCO

Publicado en Fotitos. el 22 de Enero, 2012, 22:14 por MScalona

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Max Sauco, es un artista plástico, fotógrafo, pintor, digital, nacido en 1969 en China,

aunque se lo considera ruso.

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Ésta es su WEB

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www.sauco.ru

ROLAND BARTHES

Publicado en Ensayo el 19 de Enero, 2012, 12:48 por MScalona

Barthes, (FR) 1915-1980

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Variaciones sobre la escritura.    Edit  Paidós….  P.  41                             

                                Diez razones para escribir

CORRIERE DELLA SERA

1969  

I

No siendo escribir una actividad normativa ni científica, no puedo decir por qué ni para qué se escribe. Solamente puedo enumerar las razones por las cuales creo que escribo:

1)    por una necesidad de placer que, como es sabido, guarda relación con el encanto erótico;

2)    porque la escritura descentra el habla, el individuo, la persona, realiza un trabajo cuyo origen es indiscernible;

3)    para poner en práctica un "don", satisfacer una actividad distintiva, producir una diferencia;

4)    para ser reconocido, gratificado, amado, discutido, confirmado;

5)    para cumplir cometidos ideológicos o contra-ideológicos;

6)    para obedecer las órdenes terminantes de una tipología secreta, de una distribución combatiente, de una evaluación permanente;

7)    para satisfacer a amigos e irritar enemigos;

8)    para contribuir a agrietar el sistema simbólico de nuestra sociedad;

9)    para producir sentidos nuevos, es decir, fuerzas nuevas, apoderarse de las cosas de una manera nueva, socavar y cambiar la subyugación de los sentidos.

10)                      Finalmente, y tal como resulta de la multiplicidad y la contradicción deliberadas de estas razones, para desbaratar la idea, el ídolo el fetiche de la Determinación Única, de la Causa (causalidad y "causa noble"), y acreditar así el valor superior de una actividad pluralista, sin causalidad, finalidad ni generalidad, como lo es el texto mismo.

  
Autores
María Paula Cerdán, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Silvia Tombolini, Gonzalo Ruzafa, Sandra Fabi, Carolina Musa, Francisco Kuba, Susana Paganini, Celina Russo, Carlos Santini, Rubén D. Musante, Fernando Artana, Felicitas Maini, Gerardo Bussi, María C. Rivarola, Mayra Rodríguez, Flavio Luciani, Germán Gómez, Ricardo Parma, Damián Fornaso, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Miren Madariaga, Analía Rossi, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Mónica Ferrero, Lucas Darruiz, Cecilia Mohni, Pablo Mengascini, Silvia Estévez, Nicolás Aimetti, Rosana Wolochwianski, Osvaldo N. Farías, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Josefina Antoni, Andrea Parnisari, Juan M. Rodríguez, Roberto Sánchez, Iván Limanowsky, Alina Taborda, Carlos Franzoni, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Lautaro Cossia, Elida Rivoira, Alfredo Cherara, Julieta Tonello, María B. Irusta, Gabriela D'Alleva, Alicia García Curutchet, Lucía Andreozzi, Eugenia Luna, Marina Arp.-